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Artículos - abril 2007

# miércoles, 25 de abril de 2007 15:20

Mi SÍNDROME DE DIÓGENES musical

Si me lo preguntaran, no sabría qué responder: no, no tengo ni idea de cuántos CDs almaceno en casa. Llevo acumulando CDs desde principios de los noventa, comprados, tostados o regalados. Y antes de la implantación definitiva del formato compact disc, me dio tiempo a hacerme con algún que otro vinilo y casete (sí, ya no cumplo los veinte, qué se le va a hacer :-( Hace poco, un amigo estimó, a ojo de buen cubero, que había unos quinientos CDs, pero podrían ser mil o doscientos... Dejé de contarlos cuando rebasaron la decena.

A falta de vajilla de ajuar para exhibir en la vitrina del mueble del salón, mis CDs se apilan ahí divididos en cuatro bloques (la baldas interiores forman una cruz) más o menos temáticos, que son, grosso modo
- Rock moderno y/o alternativo desde finales de los ochenta.
- Pop y rock "clásico" de los sesenta y los setenta.
- Electrónica, trip-hop y música en español (de aquí y del otro lado del Charco)
- Pop desde finales de los ochenta, bandas sonoras y otros géneros como jazz o country.

Por supuesto, en cada bloque he impuesto la clasificación alfabética a fin de localizar con rapidez cada CD, en especial cuando no llevo las gafas puestas y los cantos de las cajas se confunden unos con otros. Puede parecer un tanto psicótico, pero es una cuestión meramente práctica.

A veces pienso que he pasado de la melomanía al coleccionismo, lo cual es una clara involución. Empiezas adquiriendo música porque te gusta y casi sin darte cuenta desarrollas el Síndrome de Diógenes, aunque lo que amontonas no es basura, sino CDs. Esta compulsión por "arrejuntar" resulta tan insana como inútil porque, al final, no das abasto a escuchar tanto disco (pueden darse con un canto en los dientes si llegas a escucharlos una sola vez). Y hoy en día, gracias a las tarifas planas de Internet y las descargas a todo trapo vía BitTorrent o eMule, la situación empeora: miles de archivos de audio sin ejecutar ocupando espacio en el PC.

Expertos y/o enteradillos coinciden en pronosticar la extinción de los CDs, sustituidos por ficheros MP3 o similares almacenados en ordenadores o en reproductores tipo iPod con más y más gigas cada vez... Quizá ocurra, pero donde esté el encanto del disco físico con su caja y su libreto que se quite lo informático. Nunca renunciaré a mi compacto de 'Transformer' de Lou Reed o al de 'Live Through This' de Hole o al de 'Primitive Love' de Miami Sound Machine o... a ninguno de ellos, la verdad.

Es lo que tiene la música: no se trata sólo de oír, sino de rozar el fetichismo.

Cogí una hoja de papel en blanco y tracé con el bolígrafo una línea para dividirla en dos mitades y escribir razones a favor y en contra de ir a ver a The Rolling Stones en concierto. Por un lado, estaba el desplante del año pasado después de la caída de Keith Richards del ya famoso cocotero y de la supuesta afección de garganta de Mick Jagger (que no le impidió cantar en Londres al cabo de unos pocos días), motivos ambos para pillarles ojeriza y pasar de ellos. Pero, por otro lado... ¡Ay!... Por otro lado, estaba la posibilidad de vivir la experiencia única de escuchar 'Angie' o 'Honky Tonk Women' o ' (I Can't Get No) Satisfaction'... ¡en directo! A la mierda el folio; la carne es débil y la voluntad también.

Así pues, y teniendo en cuenta que se les considera "el mejor grupo de rock del mundo", habrá que rendirles tributo a Sus Satánicas Majestades. La nueva gira de 'A Bigger Bang', su último trabajo de estudio (de 2005), pasará por España para resarcirnos (crucemos, por si acaso, los dedos). Será el próximo mes de junio los días 21, 23, 28 y 30 en Barcelona, San Sebastián, Madrid y El Ejido, respectivamente. Aunque han sustituido Valladolid por San Sebastián, el recorrido es el mismo. The Rolling Stones, que deben su nombre a una canción del bluesman Muddy Waters, tendrán ocasión de demostrar que siguen en forma, al menos en lo musical, 45 años después de su formación.

Afirmar que The Rolling Stones son, si no el mejor, sí uno de los mejores grupos habidos y por haber, es una obviedad. A estas alturas, no es necesario convencer a nadie de las muchas virtudes de Mick Jagger y compañía. Pero quería aprovechar para recordar, por ejemplo, que surgieron como brillantes intérpretes de clásicos ajenos del soul y del R&B americanos y que la prensa de la época se empeñó en enemistarles con sus compatriotas The Beatles (en el fondo, era el marketing de los "chicos malos" contra los "chicos buenos"). Con el tiempo, The Rolling Stones lograrían la fusión perfecta entre sus influencias negras y el rock n' roll blanco, mestizaje que bordarían en álbumes como 'Sticky Fingers' (1971) o 'Exile On Main St.' (1972). El tándem Mick Jagger-Keith Richards (The Glimmer Twins), núcleo duro y compositores fundamentales de la banda, resultó ser no ya excelente, sino un hito: el estilo propio y la personalidad arrolladora de The Rolling Stones crearon (y todavía crean) escuela.

Si es imposible minimizar su impacto, más lo es abarcar su dimensión histórica en un simple post. Sin embargo, puede que la auténtica clave de su éxito sea, como afirma José Ramón Pardo en "La discoteca ideal de la música pop" (Enciclopedias Planeta, 2003), que The Rolling Stones son un "grupo atemporal capaz de adaptarse, con sólo unos simples apuntes estilísticos, a cualquier tiempo musical que se avecine". Teniendo en cuenta que sus canciones no han perdido vigencia y siguen sonando a nuevas, la cita es una verdad como un puño. Dicha atemporalidad es, precisamente, el motivo por el que sus fans son tantos y tan heterogéneos: gente de cualquier edad y condición que abarrotará sus actuaciones europeas en esta segunda gira de 'A Bigger Bang'.

The Rolling Stone merecen la pena (aunque la de muerte si cancelan otra vez sus conciertos :-) ¡Será sólo rock n' roll, pero a mí también me gusta!

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