Cogí una hoja de papel en blanco y tracé con el bolígrafo una línea para dividirla en dos mitades y escribir razones a favor y en contra de ir a ver a The Rolling Stones en concierto. Por un lado, estaba el desplante del año pasado después de la caída de Keith Richards del ya famoso cocotero y de la supuesta afección de garganta de Mick Jagger (que no le impidió cantar en Londres al cabo de unos pocos días), motivos ambos para pillarles ojeriza y pasar de ellos. Pero, por otro lado... ¡Ay!... Por otro lado, estaba la posibilidad de vivir la experiencia única de escuchar 'Angie' o 'Honky Tonk Women' o ' (I Can't Get No) Satisfaction'... ¡en directo! A la mierda el folio; la carne es débil y la voluntad también.
Así pues, y teniendo en cuenta que se les considera "el mejor grupo de rock del mundo", habrá que rendirles tributo a Sus Satánicas Majestades. La nueva gira de 'A Bigger Bang', su último trabajo de estudio (de 2005), pasará por España para resarcirnos (crucemos, por si acaso, los dedos). Será el próximo mes de junio los días 21, 23, 28 y 30 en Barcelona, San Sebastián, Madrid y El Ejido, respectivamente. Aunque han sustituido Valladolid por San Sebastián, el recorrido es el mismo. The Rolling Stones, que deben su nombre a una canción del bluesman Muddy Waters, tendrán ocasión de demostrar que siguen en forma, al menos en lo musical, 45 años después de su formación.
Afirmar que The Rolling Stones son, si no el mejor, sí uno de los mejores grupos habidos y por haber, es una obviedad. A estas alturas, no es necesario convencer a nadie de las muchas virtudes de Mick Jagger y compañía. Pero quería aprovechar para recordar, por ejemplo, que surgieron como brillantes intérpretes de clásicos ajenos del soul y del R&B americanos y que la prensa de la época se empeñó en enemistarles con sus compatriotas The Beatles (en el fondo, era el marketing de los "chicos malos" contra los "chicos buenos"). Con el tiempo, The Rolling Stones lograrían la fusión perfecta entre sus influencias negras y el rock n' roll blanco, mestizaje que bordarían en álbumes como 'Sticky Fingers' (1971) o 'Exile On Main St.' (1972). El tándem Mick Jagger-Keith Richards (The Glimmer Twins), núcleo duro y compositores fundamentales de la banda, resultó ser no ya excelente, sino un hito: el estilo propio y la personalidad arrolladora de The Rolling Stones crearon (y todavía crean) escuela.
Si es imposible minimizar su impacto, más lo es abarcar su dimensión histórica en un simple post. Sin embargo, puede que la auténtica clave de su éxito sea, como afirma José Ramón Pardo en "La discoteca ideal de la música pop" (Enciclopedias Planeta, 2003), que The Rolling Stones son un "grupo atemporal capaz de adaptarse, con sólo unos simples apuntes estilísticos, a cualquier tiempo musical que se avecine". Teniendo en cuenta que sus canciones no han perdido vigencia y siguen sonando a nuevas, la cita es una verdad como un puño. Dicha atemporalidad es, precisamente, el motivo por el que sus fans son tantos y tan heterogéneos: gente de cualquier edad y condición que abarrotará sus actuaciones europeas en esta segunda gira de 'A Bigger Bang'.
The Rolling Stone merecen la pena (aunque la de muerte si cancelan otra vez sus conciertos :-) ¡Será sólo rock n' roll, pero a mí también me gusta!