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Artículos - diciembre 2006

# viernes, 29 de diciembre de 2006 10:35

Brad Pitt ni con rostro cansado pierde atractivo

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El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford de es la última película en la que podemos ver a Brad Pitt en nuestras pantallas. Interpreta un papel duro, de gesto cansado (que le ha valido la Copa Volpi en el pasado Festival de Venecia), pero ni aún así este "chico", que ya alcanza los 44 años de edad, deja de perder su atractivo. Pitt nace un 18 de diciembre en Shawnee, Oklahoma, hijo de un camionero y una maestra, aunque se cría en Springfield (Missouri); y en la universidad estudia diseño gráfico y periodismo, pero pronto se da cuenta que a lo que realmente quiere dedicarse es la interpretación. No sabemos si el mundo del periodismo ha perdido una gran figura, pero desde luego que el de la interpretación parece haber ganado un actor, no sólo guapo, también con talento.

Nada mejor que dejar Missouri e irse a Hollywood para hacer su sueño realidad, pero los inicios no fueron fáciles: hasta conseguir algún papel el actor tuvo que aceptar todo tipo de trabajos como disfrazarse de pollo gigante para promocionar un restaurante o trabajar de chófer de una limusina en la que transportaba a bailarinas de strip-tease. Incluso, por un tiempo pensó dedicarse a la música con un grupo de rock que formó con unos amigos, pronto se dio cuenta que lo suyo no era aquello.

Su relación con el cine empezó como extra en la película Menos que cero, y papeles en series de televisión como Dallas, Los problemas crecen, Historias de la cripta o Treinta y tantos. Por esta época comenzó a salir con la actriz Juliette Lewis, aún menor de edad cuando comenzaron su relación. El verdadero golpe de suerte le vino en 1991 con 28 años, gracias a una escasa aparición de quince minutos en Thelma & Louise, protagonizando una escena de cama con Geena Davis que dejó marcada a las espectadoras féminas de toda una década.

Después rodaría películas como Johnny Suede, Nada es para siempre, Kalifornia, Amor a quemarropa, El río de la vida, o Entrevista con el vampiro. Pero si hubo una película que lo confirmó como actor galán fue Leyendas de pasión en 1994, papel gracias al cual fue nominado al Globo de Oro a la mejor actuación en un film dramático. Se puede decir que en esta época Brad ya se ha convertido en un actor respetado en Hollywood, además de los mejor pagados y uno de los hombres más deseados. Prolífico y con capacidad para cambiar de registro, la lista de películas que vino después es larga Seven (en cuyo rodaje conocería a la actriz Gwyneth Paltrow que sería su novia durante un tiempo), Sleepers, Siete años en el Tíbet, La sombra del diablo, ¿Conoces a Joe Black?,... Fue su papel en 12 monos el que le valió conseguir un Globo de Oro y la nominación al Oscar, demostrando que no sólo tenía una cara bonita.

Un cameo en la serie Friends hizo que conociera a Jennifer Aniston en 2000 con la que estuvo casado hasta 2005. Pero llegó el rodaje de Sr. y Sra. Smith donde conoció a Angelina Jolie, el romance más popular de todos los tiempos en Hollywood dura hasta ahora. Y parece que va en serio: el actor adoptó a Maddox y Zahara, anteriores hijos de la guapa actriz, y juntos han tenido una tercera hija, Siloh, y han adoptado otro más. Los rodajes no sólo aportan romances a Brad Pitt, también halagos de sus compañeros de trabajo y comentarios sobre su humildad y compañerismo. Su faceta de productor la vemos en títulos como Infiltrados de Scorsese, A mighty heart, de Michael Winterbottom, donde Jolie es protagonista de un relato basado en la muerte de un periodista en Afganistán; o Dirty tricks, sobre el caso Watergate.

El pasado año le pudimos ver a las órdenes de Alejandro Gonzáles Iñárritu en Babel y en 2007 también ha estrenado Ocean´s thirteen, junto a sus amigos George Clooney, Matt Damon y Julia Roberts, a las órdenes de Steven Sodderbergh. Ahora el rubio se tiñe de moreno en El asesinato de Jesse James y pronto le veremos en la adaptación de la novela El curioso incidente del perro a medianoche. Y si al "hombre más sexy del mundo", proclamando así por la revista People en varias ocasiones, lo vemos ahora con el rostro cansado lo podremos ver envejecido unos cuantos años más en The Curious Case of Benjamin Button. Entre sus proyecos también está  llevar a la gran pantalla la miniserie británica State of Play, actualmente en proceso de pre-producción, en la que dará vida a un periodista y ex jefe de campaña de un político de ascenso veloz.

# lunes, 25 de diciembre de 2006 16:46

Jude Law: un inglés de éxito en Hollywood

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Londinense, vegetariano, 1,80 de estatura, figura esbelta, pelo rubio e inquietante mirada azul. Son las características que adornan al actor de 34 años Jude Law. Uno de los intérpretes más atractivos y con más talento de todo el panorama internacional, que acaba de estrenar en nuestro país The Holiday (Vacaciones), dando réplica a la igualmente bella Cameron Díaz.

Lo de que empezara a dedicarse a la interpretación no parece extraño cuando descubrimos que es hijo de profesores retirados, propietarios de una compañía teatral. Lo hizo aún siendo adolescente en grupos de teatro amateur. Su primer papel profesional le llegaría a la edad de 17 años en una serie de la televisión británica, Families. Desde entonces, su carrera ha ido en progresivo ascenso: de la escena británica pasó a Broadway, compartiendo papel con Kathleen Turner en Indiscretions (obra por la que obtuvo una nominación al premio Tony). Desde allí el traslado a Hollywood le vino rodado.

El año 1994 fue el de su debut cinematográfico con Shopping. De tiendas, un thriller británico cuya actriz protagonista, Sadie Frost, acabaría convirtiéndose en su esposa en 1997. Antes de separarse en 2003, rodarían juntos cuatro filmes más, además de crear la productora Natural Nylon (de la que también son propietarios Ewan McGregor y Johnny Lee Miller) y tener tres hijos. No será hasta finales de la década de los 90 cuando Jude Law alcance un estatus importante como actor. Primero con sus trabajos en Wilde y Gattaca, y más tarde de la mano de dos grandes directores como Clint Eastwood en Medianoche en el jardín del bien y del mal, y David Cronenberg en Existenz. Lo cierto es que el actor británico no puede quejarse de los realizadores que lo han dirigido a lo largo de su carrera.

 

La confirmación y espaldarazo definitivo le vino de la mano del director Anthony Minghella, gracias a su papel en El talento de Mr. Ripley, cinta co-protagonizada por Gwyneth Paltrow y Matt Damon. Desde entonces le hemos podido ver como soldado en Enemigo a las puertas, de Jean Jacques Anaud; robótico Gigoló Joe en A.I. Inteligencia Artificial, de Spielberg; en un oscuro papel para Camino a la perdición, de Sam Mendes;  interpretando a Errol Flynn en El Aviador, de Scorsese, o  como novio de una stripper Closer, de Mike Nichols. La mayoría papeles casi tan intensos como su turbadora mirada.

A punto ha estado de acariciar la preciada estatuilla del Oscar en dos ocasiones: como actor secundario en El talento de Mr. Ripley y como actor principal en Cold Mountain (papel por el que cobró 10 millones de dólares)En ambas dirigido por Minghella y en ambas se le acabó escapando de las manos. Además del nombre de Minghella –con quien ha vuelto a rodar este año Breaking and Entering, con estreno previsto el próximo marzo–, el de otro cineasta parece unido al de Jude Law. Se trata del actor Michael Caine. El también  británico le arrebató la estatuilla en 1999 por la interpretación de éste en Las normas de la casa de la sidra; interpretado en su original por Caine, el remake de Alfie fue protagonizado por Law. Y de nuevo Law volverá a tener un papel que ya ha perteneció a Caine en el remake de La huella, filme en proyecto en el que actuarán ambos actores. Hablando de proyectos, en cartera tiene My Blueberrys Nights, en la que actuará por primera vez la cantante Nora Jones y en la que figuran Natalie Portman o Tim Roth.

Después de su divorcio, la vida sentimental de Law ha estado ligada a la de la actriz neoyorquina Sienna Miller, con la que ha protagonizado -además de Alfie- alguna historia de infidelidad, posterior reconciliación y, no hace mucho, ruptura final.

# viernes, 22 de diciembre de 2006 12:31

La rubia de los 20 millones de dólares

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Esta semana podremos ver a Cameron Diaz en la película de Tom Vaughan 'Algo pasa en Las Vegas', junto a Ashton Kutcher. En el papel de Joy McNally, una auténtica fiestera que en una mala noche de borrachera acaba casada, procurará por todos los medios hacerse con el dinero del premio que han obtenido juntos jugando en el casino.

Que Cameron Diaz llegaría algún día a ser una mega-estrella del firmamento de Hollywood parecía algo cantado. Desde su nacimiento, el 30 de Agosto de 1972, los astros parecen haberse alineado para equiparla con las gracias y virtudes necesarias para escalar a la cima del éxito. Ella encarna un prototipo de belleza que triunfa en estos tiempos: rubia, alta, delgada, muy sexy. Su incontestable atractivo se ha visto certificado por su aparición en los puestos más altos de multitud de listas (de People hasta Empire) de las chicas más guapas del planeta. Tampoco puede dudarse de su capacidad de sacrificio y gran ambición. Así lo testimonia una juventud lejos de casa (la abandonó a los 16 años) entregada a dar tumbos por medio mundo (Japón, Australia, Paris...) labrándose una carrera como modelo. Está claro que Cameron es capaz de lo que sea para perseguir sus sueños.

Auténtico cóctel cultural, hija de padre de origen cubano y madre anglo-alemana, su abuelo era originario del norte de España (de ahí su apellido). Aún así, la Diaz nunca ha explotado del todo sus orígenes latinos y ha decidido explotar a fondo su imagen de guapita americana. Su atractivo marcó su inicio en el cine, en el vehículo cómico para Jim Carrey, La máscara, en la que destacaba no sólo por su explosiva presencia, sino también por la capacidad de reírse de su condición de femme fatale, algo que repetiría en el exitazo que la lanzaría a la fama, Algo pasa con Mary, en la que crearía una de las imágenes icónicas de su carrera, gracias a un peinado muy escatológico.

Después del filme de los Farrelly, los éxitos nos han dejado de sucederse. Desde Los ángeles de Charlie hasta el trabajo para Martín Scorsese en Gangs of New York o The Holiday (Vacaciones), junto a Jude Law, pasando por rarezas como ponerle voz a la princesa Fiona en las diferentes entregas de Shrek. Antes de todo esto, en sus inicios, Cameron hizo de secundaria de Julia Roberts en La boda de mi mejor amigo. Quien hubiese imaginado entonces que esa rubita inocente e ingenua acabaría acompañando a la Roberts en el club de las actrices de los 20 millones de dólares por papel. Lejos quedan ya los inicios en papeles de producciones independientes como La última cena o Luna sin miel, aunque más tarde volviese a la zona indie con su papel de fea en Cómo ser John Malkovich de Spike Jonze.

En el terreno sentimental, aunque Diaz vivió cinco años con el productor Carlos de la Torre, sus romances más sonados han sido con otros famosos actores, como Jared Leto, con quien llegó a estar comprometida, Matt Dillon o el cantante-actor Justin Timberlake, nueve años menor que ella. Siempre risueña, parece que los papeles de chica frívola que ha interpretado en varias ocasiones en su carrera guardan una cierta correspondencia con la realidad. Así al menos lo corrobora la descripción que hizo de ella Sofía Coppola en su película Lost in Translation, en la que Diaz era cruelmente retratada, por Anna Faris, como una chica superficial y tonta.

Ahora, vuelve a la gran pantalla con muchas más ganas de fiesta en 'Algo pasa en Las Vegas'. ¿Será realmente tan juerguista como aparenta? ¿Qué te parece?

 

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