Curvas de vértigo, labios carnosos y ojos que desprenden un misterioso magnetismo. En resumen: belleza. Sonrisa angelical, expresión decidida y mucha personalidad. Es decir, encanto. Desparpajo y reacciones que transparentan un carácter genuino. Lo que suele llamarse naturalidad. Belleza, encanto y naturalidad, ese sería el trío de cualidades con el que nos quedaríamos para hablar de Leonor Watling, una de las cabezas de cartel de la cinematografía española. Leonor fascina desde la primera vez que se la observa en pantalla, por la mezcla de belleza desbordante y energía auténtica, y por su sofisticada personalidad actoral, en la que casan de manera milagrosa la seguridad y la vulnerabilidad. Esta semana estrena 'Los crímenes de Oxford', la nueva película de çAlex de la Iglesia, en la que comparte protagonismo con actores de la talla de Elijah Wood o John Hurt. Sin duda, toda una oportunidad para su proyección internacional.
Leonor nació el 28 de Julio de 1975 en Madrid. Hija de un economista gaditano y de madre británica (de la que tomó su apellido), su primera vocación, la danza, se vio frustrada por una lesión de rodilla. Sin embargo, la Watling supo reponerse del golpe e inició una senda vital que le permitiría compatibilizar su carrera como actriz y su otra gran pasión, la música soul y el jazz, primero en las filas del grupo Sociedad Protectora del Soul y más adelante encontrando el éxito como líder de la formación Marlango. Mucho antes de conquistar las taquillas y las listas de ventas, Leonor empezó en el mundillo de la interpretación a través del teatro, actuando en obras amateurs en centros culturales. Su primera oportunidad para dar el salto a la gran pantalla se la ofreció el realizador Pablo Llorca, en su película Jardines Colgantes. Leonor tenía 15 años y ya había debutado en el cine. Además, estableció una relación interesante con el realizador, que la volvería a llamar para participar en los proyectos Todas hieren (1997) y La espalda de dios (2000).
Luego vendría el tiempo de la televisión, en series como Hermanos de leche, Farmacia de guardia o Querido maestro. Una carrera paralela al cine que se desarrollaría hasta 2000, con la serie Raquel busca su sitio. En lo referente al cine, 1998 y la película La hora de los valientes fueron importantes, sobretodo gracias a la nominación al Goya que le supuso su trabajo en el filme de Antonio Mercero. Luego llegaría su consolidación en películas como Son de mar de Bigas Luna (2002), A mi madre le gustan las mujeres (2002), por la que volvió a ser candidata al Goya, Hable con ella (2002), Mi vida sin mí (2002) de Isabel Coixet, con la que repetiría en La vida secreta de las palabras (2005), o En la ciudad de Cesc Gay (2003). De sus últimas películas, cabría destacar su trabajo en Tirante el blanco de Vicente Aranda, Salvador de Manuel Huerga o Teresa: el cuerpo de Cristo, de Ray Lóriga. La última vez que la vimos en nuestras pantallas fue el pasado verano la vimos con Crónicas, coproducción de México y Ecuador, dirigida por Sebastián Cordero y en la que Leonor interpretaba a Marisa Iturralde, productora de un programa de noticias sensacionalistas que presenta Manolo Bonilla (John Leguizamo).