Su belleza natural y su actitud cercana hacen de ella una de las mujeres más atractivas del panorama cinematográfico español actual. Enigmática a la par que dulce, Lucía Jiménez se ha convertido en uno de los grandes objetos de deseo del cine español. Su presencia en la pantalla desencadena juegos de deseo y fascinación. Casi de manera incontrolable, Lucía es como un torbellino que hace que todo a su alrededor se pongo patas arriba, física y sentimentalmente.
Lucía Jiménez nace el 21 de noviembre de 1978 en Segovia. Decidida a emprender una carrera como artista toma clases de canto, baile contemporáneo e interpretación. Su estreno en la gran pantalla se produce en 1996, cuando la actriz cuenta con tan sólo 18 años. Su papel en La buena vida de David Trueba supone un arranque triunfal en su carrera. Tanto es así, que su interpretación en el filme le vale una nominación al Goya a la mejor actriz revelación. Luego llegaría la fama de la mano de la televisión. Entre 1997 y 1999 protagoniza Al salir de clase, auténtico boom televisivo entre la juventud de la época. De hecho, dicha serie acaba formando a una cantera de jóvenes intérpretes, de los cuales Lucía es la máxima exponente.
Posteriormente, Lucía ha trabajado en más de 20 películas, convirtiéndose en una actriz realmente prolífica, aunque un tanto irregular en la referente a la calidad de los filmes en los que ha decidido participar. Así, papeles interesantes como el de Kasbah (2000) de Mariano Barroso, No se lo digas a nadie (1998) y Tinta roja (2000), en ambas ocasiones a las órdenes del peruano Francisco Lombardi, o Silencio roto (2001), a las órdenes de Montxo Armendáriz y acompañando a Juan Diego Botto en el reparto, se encuentran en la filmografía de Lucía Jiménez al lado de títulos menos destacables como El arte de morir (2000), La caja Kovak (20006), Los Borgia (2006) o en la comedia de Álvaro Díaz Lorenzo, Café solo... o con ellas, en la que interpreta a Bea, una de las chicas a las que pretende el grupete de cuatro amigos que protagonizan el filme.
Uno de los puntos álgidos de la carrera de Lucía fue el ser elegida para protagonizar Los 2 lados de la cama, el musical de Emilio Martínez Lázaro, secuela de El otro lado de la cama. Además, Lucía no sólo protagonizó la secuela cinematográfica, sino que también trabajó en la versión teatral del primer filme, consiguiendo por ese trabajo una meritoria nominación al Fotogramas de Plata a la mejor actriz de teatro. Tambiñen en teatro ha trabajado en los montajes Las mariposas son libres y Qué te importa que te ame, este último para la compañía Animalario, a las órdenes de Alberto San Juan y Andrés Lima. Como cantante, ha grabado algunos temas para películas en las que ha participado, como en el caso de Kasbah y La buena vida.
Para cerrar 2007, Lucía ha participado en la comedia de Roberto Santiago, El Club de los Suicidas, donde interpreta el papel protagonista. Ahora llega a nuestras pantallas el thriller de Guillermo Fernández Groizard, Proyecto Dos, en el que también es protagonista. Actualmente, participa en las películas que se encuentran en fase de montaje, Cosas insignificantes, El dos de mayo y Butterflies & Lightning.
Lucía Jiménez no para de trabajar. Su carrera, construida con esfuerzo y constancia ya cuenta con un buen número de títulos en los que la actriz ha conseguido labrarse una sólida personalidad actoral. Con su talento y su atractivo, estamos seguros de que su presencia en las pantallas del cine español seguirá siendo una constante durante muchos, muchos años.