A Rose Byrne ahora la podemos ver en la magistral 'The dead girl' y muchos la reconocerán por su papel de abogada inocentona en la serie de televisión 'Damages', junto a Glenn Close. Originaria de Sidney, posee la capacidad camaleónica de pasar drásticamente de un papel a otro en diferentes películas. Con su etérea belleza, su presencia en pantalla y su talento natural parece encaminada a disfrutar de una larga y próspera carrera en Hollywood.
Byrne comenzó su carrera protagonizando varias producciónes australianas en televisión, como Dallas Doll cuando tan sólo tenía 12 años de edad. En los siguientes años, Rose apareció en una gran variedad de series de la televisión australiana, entre las que se incluían el drama escolar Heartbreak High (Los Rompecorazones) o Echo point. Durante este periodo, Byrne se graduó en Bellas Artes en la universidad de Sydney y perfecciónó su técnica interpretativa en el Australian Theater for Young People.
En 1999, Rose consiguió la fama en su país natal gracias a su papel de Alex en la comedia criminal de Gregor Jordan Two Hands, en la que también trabajaba un por entonces desconocido Heath Ledger. El filme fue un éxito y se ganó las aclamaciones del público y de la crítica.
Su primer papel protagonista fue en la surrealista obra de Clara Law The Goddess of 1967 (la diosa que se menciona en el título era un coche Citroen DS). Gracias a este filme, Byrne fue galardonada con la Copa Volpi como Mejor Actriz en 1999, en el Festival Internacional de Cine de Venecia.
Su primera experiencia en una película de gran presupuesto llegó con Star Wars II donde daba vida a Dorme, la leal doncella de la reina Amidala. Ese mismo año apareció en la producción teatral de la Sydney Theatre Company The Dispute, actuando cada noche tras terminar una dura jornada de trabajo en Star Wars y levantarse a las 4 de la madrugada.
El reconocimiento internacional que Rose obtuvo gracias a Star Wars, además de una visita a Los Angeles para realizar varios castings, consiguieron que Byrne fuera elegida para trabajar en un montón de filmes, entre los que se incluyen un pequeño papel en el debut como director de Matt Dillon City of Ghosts y la coproducción de Samuel Goldwyn y la BBC I Capture the Castle, un romance inglés ambientado en 1930.
Pero su gran éxito llegó en 2004 gracias a su papel de Briseida en la película Troya de Wolfgan Petersen, con Brad Pitt, Eric Bana, Orlando Bloom y Peter O'Toole. En ese mismo año, y trabajando también con su compañera de Troya, Diane Krueger, aparecio en Wicker Park, el remake americano de una película francesa, llamada ‘El apartamento’. Fue su primer papel oscuro, en donde un hombre intenta encontrar a la mujer de la que se ha enamorado de una manera obsesiva, mientras que está siendo manipulado por otra (Rose), tratando de apartarlos.
En 2005, consiguió trabajar a las órdenes de Sofia Coppola en Maria Antonieta, haciendo de la Duquesa de Polignac, una de las mejores amigas de la reina. Cambiando de registro, consiguió un papel en Sunshine de Danny Boyle, un thriller de ciencia ficción y no hace mucho la pudimos ver en las pantallas españolas en la terrorífica 28 semanas después en el papel de Scarlet.
Actualmente vive entre Londres y Sydney, y dice sentirse afortunada por el impulso que ha tomado su carrera: "Creo que pertenezco a ese grupo de chicas a las que ofrecen los papeles que rechazan Scarlett Johansson o Keira Knightley. Y, pese a ello, soy feliz. Trabajar como actriz es algo increíble, sobre todo porque el 99 por ciento de los actores están en paro".