En cosa de pocos meses, la bellísima actriz mexicana Ana Claudia Talancón se ha convertido en una de las presencias más asiduas y sugerentes de nuestra cartelera. Con su aparición en la adaptación de la novela de Gabriel García Marquez, El amor en los tiempos del cólera, y en la terrorífica El último justo, Ana Claudia ha tomado al asalto la gran pantalla poniendo patas arriba los instintos básicos del personal. Sus atributos son incontestables: mirada penetrante, dulce y sensual, transparente y emocional, cristalina y luminosa. Rostro aniñado, capaz de expresarse con libertad en los más diversos registros, de la ingenuidad más inocente a la morbosidad más lujuriosa (una turbia versatilidad que puso de claro manifiesto en la película que la lanzó a la gloria internacional, El crimen del Padre Amaro). Y también un cuerpo de vértigo, tan menudo como potente. La Talancón vive en la actualidad un momento dulce de su carrera, un periodo de emergencia y apertura a nuevos mercados. Ahora llega a nuestros cines con una incursión en la industria hollywoodiense de la mano de Llamada perdida, película basada en la novela de Chakushin ari de Yasushi Akimoto, en la que ya se inspiró la película japonesa que aquí conocimos como One Missed Call. En el filme, Ana Claudia interpreta a Taylor Anthony, uno de los personajes expuestos a la pesadilla definitiva: recibir un espeluznante mensaje de móvil, grabación real de tu propia e inminente muerte.
Ana Claudia Talancon nació el 1 de mayo de 1980 en Cancun, Mexico. A los catorce años, estudió interpretación con el reputado profesor cubano Albio Paz, y al año siguiente se mudó a Ciudad de México para continuar sus estudios y dedicarse profesionalmente a la actuación. Pronto consiguió su primer papel en la telenovela Al norte del corazón, medio en el que la joven actriz se forjaría una trayectoria de prestigio. En 1999, gracias a su participación en la teleserie Romántica obsesión, Ana Claudia ganó el premio Sol de Oro a la mejor nueva actriz del año. El mismo año que debutó en el cine con la cinta El cometa, que le valió una nominación al premio Ariel (los Oscar mexicanos) como mejor actriz revelación.
En 2001, Ana Claudia hizo sus primeros pinitos en el extranjero. Fue en Argentina, donde participó en la serie Amor latino. Aunque el año definitivo de su despegue fue 2002, gracias a su participación, junto a su compatriota Gael García Bernal, en El crimen del Padre Amaro en el papel de Amelia. La película se presentó en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián y gozó de un importante éxito internacional, además de generar una intensa polémica en medio mundo. No era para menos. En la película, Ana Claudia ponía patas arriba las creencias y el celibato del cura interpretado por Bernal. Y si 2002 fue el año decisivo para su carrera profesional, 2003 le reportaría el reconocimiento definitivo de su encanto y belleza al ser elegida una de las 25 mujeres latinas más bellas del mundo según la revista People.
En 2004, la actriz protagonizó la película Matando cabos y en 2005, Después de la muerte. 2006 significó otro paso importante en la carrera de la actriz gracias a su participación en la película Fast Food Nation de Richard Linklater, en la que compartió casting con figuras como Gregg Kinnear, Bruce Willis, Ethan Hawke o la colombiana Catalina Sandino Moreno. En el filme, la actriz interpretaba a una mexicana que atravesaba la frontera con EE.UU. en busca del "sueño americano". La película fue presentada en el Festival de Cannes y contó con críticas positivas en todo el mundo.
2007 fue otro gran año para Ana Claudia y 2008 podría ser el de su consagración en la meca del cine. De momento, a Llamada perdida le seguirá Days of Wrath, en la que Ana Claudia compartirá cartel con Lawrence Fishburne. No parece haber límites en el horizonte para esta joven de 27 años. El estrellato le espera. ¿Alguien duda de ello?