Hay actrices que tienen que contornear las caderas para derretir al personal. Otras prefieres lucir palmito y sacarse la ropa en cuanto el guión lo permite. Sin embargo, hay otras mujeres que sólo necesitan una mirada certera (lujuriosa, seductora, sensual…) para devorar a su presa. Ese es el caso de Maggie Gyllenhaal: la mirada más sexy del mundo. Cabe apuntar que no es la mirada la única arma de seducción de Maggie, cuya sola sonrisa podría derretir un glaciar y cuya esbelta figura dispara automáticamente los instintos básicos del espectador. Además, por si fuera poco, la Gyllenhaal, como su hermano Jake, cuenta con un talento interpretativo innato que le permite lucir como una de las jóvenes estrellas más brillantes de la esfera de Hollywood. No es difícil imaginarla como una de las futuras grandes damas de la industria, una Meryl Streep del mañana. La última gran apuesta de Maggie es la superproducción de moda en todo el mundo, El caballero oscuro, donde interpreta a la sexy Rachel Dawes (a quien dio vida Katie Holmes en Batman Begins), que se embarcará en un triángulo amoroso con Bruce Wayne/Batman (Christian Bale) y el Fiscal del distrito Harvey Dent/Dos caras (Aaron Eckhart). Maggie lo tiene claro: quiere comerse el mundo.
Margaret Ruth Gyllenhaal nació en la cuidad de Nueva York el 16 de noviembre de 1977, dentro de una familia de artistas, su padre, Stephen Gyllenhaal, era director de cine, y su madre, Naomi Achs, productora y guionista. Jake Gyllenhaal, su hermano, también actor, estuvo nominado al Oscar por su papel en Brokeback Mountain. Maggie creció en Los Angeles y se graduó en la escuela preparatoria Harvard-Westlake School. Luego ingresó en la Universidad de Columbia donde en 1999 se licenció en Filosofía con un promedio notablemente alto y destacándose en literatura. Pero decidida a convertirse en actriz, poco después viajó a Londres para estudiar durante un verano en Royal Academy of Dramatic Art, una escuela de arte dramático inglesa.
Los primeros papeles de Maggie en el cine le llegaron de la mano de su padre, que la contrato para aparecer en sus películas: El país del agua (1992), Una mujer peligrosa (1993), y Cosecha propia (1998). Después de graduarse, consiguió papeles como secundaria en películas tales como 40 días y 40 noches (2002), Los chicos de mi vida (2001) y John Waters le brindó una intervención en Cecil B. Demented (2000). A ese papel se le sumó el que realizó en Donnie Darko (2001), donde encarnaba a la hermana de Jake Gyllenhaal, su hermano en la vida real. Estos primeros papeles forjaron la personalidad artística de la actriz, que encontró su gran baza en películas algo minoritarias pero que pronto alcanzaron el estatus de “filmes de culto”. Luego, el papel que lanzó su carrera profesional fue en la comedia negra Secretary (2002), una película que miraba de cara, sin complejos, al universo del sadomasoquismo. Por este papel, Maggie consiguió su primera nominación al Globo de Oro.
En 2003, la carrera de Maggie siguió progresando a buen ritmo gracias a sus intervenciones en Adaptation, el ladrón de orquídeas, La sonrisa de Mona Lisa (donde compartió cartel con Julia Roberts), Casa de los Babys de John Sayles y Criminal, remake de Nueve reinas. Desde entonces, la hemos visto en películas tan diversas como la comedia romántica Ellas y ellos (2005), la superproducción World Trade Center (2006) y la experimental Mas extraño que la ficción (2006).
En cuanto a su vida personal, Maggie Gyllenhaal ha mantiene una relación con el actor Peter Sarsgaard desde el año 2002. Anunciaron su compromiso en abril de 2006 y tuvieron a su hija, Ramona, el 4 de octubre de 2006. Otra faceta en la que destaca Gyllenhall es en el activismo social y político. Maggie nunca ha ocultado su apoyo al partido demócrata y entre sus manifestaciones públicas destaca su participación en las manifestaciones en contra de la guerra de Iraq en 2003. Luego, en las elecciones de 2004, prestó su imagen para la campaña para Rock the Vote y junto a su hermano Jake Gyllenhaal, visitó la Universidad del Sur de California para alentar a los estudiantes a votar.
Su clara postura anti-Bush la llevó en 2005 a ser protagonista de una funesta controversia cuando sugirió en una entrevista que los Estados Unidos fue de alguna forma responsable por los Atentados del 11 de septiembre de 2001. En respuesta a las criticas que recibió, Gyllenhaal hizo público una declaración diciendo que el 11/9 fue: "una ocasión para ser lo suficiente valiente y preguntar acerca del rol de EE.UU. en el mundo". Finalmente, la actriz afirmó sentirse arrepentida de sus comentarios, indicando que las entrevistas sobre cine no eran el mejor contexto para hablar sobre política.
Es obvio que la chica tiene mucho coco tras esa cara de ángel. Y no nos cabe duda de que sabrá utilizarlo para convertirse en una de las reinas de Hollywood. Le seguiremos la pista, disfrutaremos con sus éxitos y con cada una de sus miradas inigualables.