Sonrisa embriagadora, ojos claros y deslumbrantes, y unas tentadoras curvas sinuosas. Una jovencita sensual y despampanante, pero al mismo tiempo el tipo de chica que podrías encontrar en tu vecindario: la chica más sexy del barrio. Esa es Amanda Bynes, todo encanto y belleza, y por si fuera poco, uno de los iconos de la última ola de ídolos adolescentes, gracias a sus apariciones Todo eso y más (1996-2000), Gordo mentiroso (2002) o Ella es un chico (2006). Ahora, para los fanáticos de esta estrella de tan solo 22 años, llega la oportunidad de volverla a ver como protagonista absoluta. En esta ocasión, en el filme Mi ligue en apuros, donde la Bynes interpreta a Jenny, una chica obsesionada con un rockero llamado Jason Masters (Chris Carmack). Siguiendo los impulsos de su incontenible adoración, Jenny acepta un trabajo de verano en la isla tropical de San Lucas, el lugar de descanso favorito de Jason. Allí se encontrará con su objeto de deseo, pero las cosas no saldrán como era de esperar y los acontecimientos darán pie a un delirante cúmulo de enredos.
Amanda Bynes nació el 3 de abril de 1986 en Thousand Oaks, California y es hija de un dentista amante del humor escénico (monologuista amateur), puede que de ahí venga su talento natural para la comedia. Desde muy joven, Bynes tuvo claro que lo suyo era el mundo del espectáculo y en 1993, antes de cumplir los ocho años, recibió clases de leyendas como Arsenio Hall y Richard Prior en un campamento de verano. Su estreno en la pequeña pantalla le llegó a los siete años de la mano de un anuncio de una conocida marca de caramelos. Luego, después de cursar estudios de interpretación, la Bynes se convirtió en parte del staff de los populares programas de Nickelodeon, Figure It Out y All That. Aquella experiencia le sirvió de plataforma para dar el salto a su propio programa de entretenimiento, The Amanda Show.
El debut en la gran pantalla llegó en 2002 en la película Gordo mentiroso, donde Amanda le dio la répicla a otra gran estrella juvenile: Frankie Muniz. Luego, su primera película como actriz protagonista fue Un sueño para ella (2003). A continuación, volvió a la television para protagonizar la telecomedia Lo que me gusta de ti y entonces descubrió su potencial como dobladora de filmes de animación, una senda que la llevaría a participar en la película Robots. En Julio de 2003, Amanda apareció en la revista Vanity Fair en un reportaje en el que se la comparaba con actrices como Lindsay Lohan, Hilary Duff, Alexis Bledel, Raven-Symoné, Evan Rachel Wood, las hermanas Olsen, y Mandy Moore, a lo que ella respondió: "Esto hace que te sientas como la chica guapa del instituto, pero yo nunca lo fui. Tenía acné y me sentía insegura. Era alta y huesuda, y no atraía a los chicos. Así es como me metí en la comedia”.
En 2006, Bynes protagonizó Ella es un chico, película en la que la actriz se hacía pasar por su hermano para conseguir entrar en el equipo de fútbol de su instituto. Aunque su gran oportunidad le llegó al ser convocada para participar en el musical Hairspray, donde daba vida a Penny Pingleton. Se trataba de su primer papel en un musical, un reto que la actriz solventó con gracia y estilo. Y luego vino Sidney White, otra comedia, esta vez basada en el cuento de Blancanieves y los siete enanitos.
Pero la carrera de la joven actriz no se a limitado al glamour de la gran y pequeña pantalla, sino que también ha transitado por otros territorios, el más fructífero de ellos: el diseño de moda. En el año 2007, la actriz firmó un contrato de cinco años con la compañía Steve & Barry's para crear su propia línea de complementos y accesorios llamada Dear.
En cuanto a su vida personal, Bynes ha declarado en varias ocasiones que espera no cometer los errores de algunas de sus compañeras de profesión. “Espero seguir saliendo de marcha igual que siempre, que no es mucho” declaraba la actriz en 2007. “Me gusta bailar y todo eso, pero creo que la bebida puede ser peligrosa. Además, no es buena para tu piel, te deja horrible”. Parece que, a fin de cuentas, la chica tiene la cabeza bien amueblada. Un síntoma de madurez que la puede a llevar a lo más alto de Hollywood, tiene las cualidades para ello.