
El salto de
Keanu Reeves hacia la esfera más privilegiada de la meca del cine tuvo lugar en 1994 con la trepidante cinta de acción
Speed, donde compartió cartel con una
Sandra Bullock estrella, y no la cuarentona olvidada que es hoy. Precisamente esta película que le lanzó hacia el estrellato es la que nos vuelve a poner a Reeves en boca de las principales noticias de estos días: se rumorea que
Keanu podría volver para protagonizar el personaje de Jack Traven en una tercera entrega de Speed. La noticia ha salido de una de las fuentes confidenciales de Ain’t it Cool News, y parece que los estudios están negociando con el actor para intentar que
Speed 3 no repita el fracaso que supuso la sustitución de uno de nuestros guapos preferidos por el mediocre
Jason Patric en
Speed 2 (1997).
Y es que sin duda alguna,
Keanu Reeves posee uno de los encantos más exóticos de entre los grandes actores de hoy. Nacido de paso en Beirut (Líbano) en 1964, de madre inglesa y padre de descendencia hawaiano-china, nuestro astro posee la triple nacionalidad canadiense-americana-británica.
Keanu ha destacado siempre por la seducción de sus rasgos ligeramente asiáticos, a los que debe menciones como estar en una lista elaborada por la revista People
las 50 personas más guapas del mundo en 1995 o ocupar el lugar 23 en una lista de 1997 de
las 100 estrellas de cine más grandes de todos los tiempos según Empire. Y para todas las interesadas, recordamos que
Keanu Reeves todavía no se ha casado nunca, por lo que encabezaría una hipotética lista de los solteros más cotizados del planeta.
La carrera hacia el estrellato de
Keanu Reeves empieza después de algunos trabajos pequeños y algún que otro éxito inesperado como la comedia
Bill & Ted’s Excellent Adventure (1989): a principios de los noventa, el joven actor trabaja primero en el trabajo independiente de temática gay
My Own Private Idaho (1991), donde por última vez comparte papel protagonista con su inseparable amigo
River Phoenix, hermano de
Joaquin Phoenix, quien moría dos años más tarde a causa de una sobredosis de drogas. Su siguiente papel es el de Johathan Harker en el
Drácula del gran maestro
Francis Ford Coppola.
Después del ya mencionado éxito de
Speed, Keanu Reeves se aposenta en
Hollywood y trabaja en diversas películas, desde la ciencia-ficción de
Johnny Mnemonic (1995), que le valió una nominación al Razzie al peor actor (¿acaso alguien creía que una película donde aparece el mítico actor de películas nefastas
Ice-T podía aportar algo positivo?), hasta
Pactar con el diablo (1997), co-protagonizada ni más ni menos que con
Al Pacino y la por entonces emergente
Charlize Theron. Entre estas dos películas, también saboreó la gloria con
Un paseo por las nubes y, aunque en menor medida, con su vuelta al cine independiente en
Luna sin miel (Feeling Minnesota). Recordemos que en estas dos películas, Reeves formó parejas con nuestra
Aitana Sánchez-Gijón y
Cameron Díaz, respectivamente.

Todo esto fue antes de que aparecieran de la nada los hermanos Andy y Larry Wachowski para ofrecerle en
1999 el papel de Neo en la trilogía de
Matrix, que ha acabado marcando prácticamente más que ningún otro su carrera cinematográfica. Nunca se borrará de nuestras memorias aquél
“Bienvenido al mundo real” que le dice Morfeo (
Laurence Fishburne) a un Neo totalmente desorientado, el tiempo-bala que inmortalizaron los movimientos de Keanu, o la relación de amor apenas consumada entre Neo y Trinity (
Carrie-Anne Moss).
Pese a la suerte de Keanu Reeves en la profesión, su vida personal ha estado llena de fuertes desgracias. A los tres años su padre abandonó a la familia, y desde entonces no han tenido ningún tipo de relación; su padre se encuentra hoy en la cárcel por tráfico de cocaína. A principios de los noventa, a su hermana Kim Reeves le diagnosticaron leucemia, y su mejor amigo,
River Phoenix, pagó caro el caer en el pozo de las drogas, como ya hemos comentado. Pero
la gran fatalidad de la vida de Keanu viene después de que este protagonizara
Matrix: su novia, Jennifer Syme, dio luz a una niña nacida ya muerta; por si esto fuera poco, dos años después, Syme murió en un accidente de coche después de una fiesta en casa del músico
Marilyn Manson.
A partir de estas calamidades, y a partir de las tres entregas de
Matrix, no hemos podido ver a Keanu en ningún papel memorable. Ni los espectadores ni las taquillas le evocarán por las películas protagonizadas desde 1999 y hoy:
Juego asesino (2000),
Cuando menos te lo esperas (2003),
Constantine (2005),
La casa del lago (2006)… todo fiascos. Sí debería ser recordado por
Una mirada a la oscuridad del director
indie Richard Linklater (
Escuela de Rock,
Una pandilla de pelotas,
Fast Food Nation), que pese a contar con el atractivo de una historia futurista, llena de reflexiones filosóficas y drogas, estaba presentada en forma de animación rotoscopiada y era un filme al margen de los grandes estudios, por lo que su triunfo en las taquillas mundiales resultó una tarea imposible.
¡Pero esto no es todo amigos! No podemos obviar que el 12 de diciembre se estrena la película de ciencia-ficción
Ultimátum a la tierra, un
remake del clásico de 1951 de Robert Wise. Acompañado de la belleza de
Jennifer Connelly, el singular
Keanu Reeves vuelve en el rol de un extraterrestre humanoide. El pasado 1 de diciembre, durante la presentación de la película en Roma, el actor declaró que
necesitamos “un alienígena que nos explique cómo salvar el mundo”. Esperamos que su llegada profética, venga acompañada de la mano de la versión más impactante de
Keanu Reeves, con o sin
Speed 3.