Londinense, vegetariano, 1,80 de estatura, figura esbelta, pelo rubio e inquietante mirada azul. Son las características que adornan al actor de 34 años Jude Law. Uno de los intérpretes más atractivos y con más talento de todo el panorama internacional, que acaba de estrenar en nuestro país My blueberry nights, en la que da réplica a las igualmente bellas Natalie Portman, Rachel Weisz y Norah Jones, de la que su personaje se enamora perdidamente.
Lo de que empezara a dedicarse a la interpretación no parece extraño cuando descubrimos que es hijo de profesores retirados, propietarios de una compañía teatral. Lo hizo aún siendo adolescente en grupos de teatro amateur. Su primer papel profesional le llegaría a la edad de 17 años en una serie de la televisión británica, Families. Desde entonces, su carrera ha ido en progresivo ascenso: de la escena británica pasó a Broadway, compartiendo papel con Kathleen Turner en Indiscretions (obra por la que obtuvo una nominación al premio Tony). Desde allí el traslado a Hollywood le vino rodado.
El año 1994 fue el de su debut cinematográfico con Shopping. De tiendas, un thriller británico cuya actriz protagonista, Sadie Frost, acabaría convirtiéndose en su esposa en 1997. Antes de separarse en 2003, rodarían juntos cuatro filmes más, además de crear la productora Natural Nylon (de la que también son propietarios Ewan McGregor y Johnny Lee Miller) y tener tres hijos. No será hasta finales de la década de los 90 cuando Jude Law alcance un estatus importante como actor. Primero con sus trabajos en Wilde y Gattaca, y más tarde de la mano de dos grandes directores como Clint Eastwood en Medianoche en el jardín del bien y del mal, y David Cronenberg en Existenz. Lo cierto es que el actor británico no puede quejarse de los realizadores que lo han dirigido a lo largo de su carrera.
La confirmación y espaldarazo definitivo le vino de la mano del director Anthony Minghella, gracias a su papel en El talento de Mr. Ripley, cinta co-protagonizada por Gwyneth Paltrow y Matt Damon. Desde entonces le hemos podido ver como soldado en Enemigo a las puertas, de Jean Jacques Anaud; robótico Gigoló Joe en A.I. Inteligencia Artificial, de Spielberg; en un oscuro papel para Camino a la perdición, de Sam Mendes; interpretando a Errol Flynn en El Aviador, de Scorsese, o como novio de una stripper Closer, de Mike Nichols. La mayoría papeles casi tan intensos como su turbadora mirada.
A punto ha estado de acariciar la preciada estatuilla del Oscar en dos ocasiones: como actor secundario en El talento de Mr. Ripley y como actor principal en Cold Mountain (papel por el que cobró 10 millones de dólares)En ambas dirigido por Minghella y en ambas se le acabó escapando de las manos. Además del nombre de Minghella –con quien ha vuelto a rodar este año Breaking and Entering, con estreno previsto el próximo marzo–, el de otro cineasta parece unido al de Jude Law. Se trata del actor Michael Caine. El también británico le arrebató la estatuilla en 1999 por la interpretación de éste en Las normas de la casa de la sidra; interpretado en su original por Caine, el remake de Alfie fue protagonizado por Law. Y de nuevo Law volvió a tener un papel que ya ha perteneció a Caine en el remake de La huella, filme en proyecto en el que actuaron ambos actores.
Después de su divorcio, la vida sentimental de Law ha estado ligada a la de la actriz neoyorquina Sienna Miller, con la que ha protagonizado -además de Alfie- alguna historia de infidelidad, posterior reconciliación y, no hace mucho, ruptura final. Ahora parece que la madre de sus hijos, vuelve a ocupar sus pensamientos...