
Su presencia (física) en
American Psycho despertó los instintos más basicos de gran parte de las espectadoras femeninas. Todo lo contrario pasó en
El Maquinista, película
en la que nos regalaba un aspecto famélico y esquelético que rozaba con
lo desagradable. Después de haberse enfrentado a Hugh Jackman en metido
El truco final (El prestigio) y haberse metido en la piel de Batman para
El caballero oscuro,
Christian Bale vuelve a las pantallas con
Terminator Salvation, cuarta entrega de la saga del mismo nombre que hizo famosa Arnold
Schwarzenegger.
Este británico -natural de Prembrokeshire, Gales, aunque criado en Portugal y EE.UU.- de 35 años hizo su temprana entrada en el mundo del cine por la puerta grande. Fue de la mano de Steven Spielberg a la corta edad de 13 años protagonizando el film El Imperio del Sol.
Al contrario que muchos actores infantiles que acaban cayendo en el
olvido incapaces de seguir una carrera interpretativa en la edad
adulta, Bale ha sabido -o ha tenido la suerte- de evolucionar en este
aspecto. Ha podido realizar una coherente transición hacia un actor
maduro, bien considerado y con una galería variada de papeles, sin
quedar anclado en el que en su momento le ofreció Spielberg, por el que
obtuvo el premio a la mejor interpretación juvenil de la National Board of Review.
Papel que, sin embargo, no fue su primer contacto con el mundo de la
interpretación: su debut lo hizo en el teatro en 1984, en la obra The Nerd, con Robert Atkinson (principalmente conocido por su personaje de Mr. Bean).
Aquel
Imperio del Sol, nos trajo una "naciente" estrella que poco a poco fue
adquiriendo brillo en sucesivas películas. Después de su primer filme,
este hijo de un piloto de aviones y una bailarina de circo tardó un par de años en ponerse de nuevo delante de la cámara: fue en 1989 a las órdenes de otro reconocido director, Kenneth Branagh, para Henry V. Luego vinieron papeles en cintas como la última versión de Mujercitas (1994), escogido por la propia Winonna Rider como apuesto galán que cortejaba a una de las hermanas, Retrato de una dama (1996), de Jane Campion, Todos los animales pequeños (1998), junto a John Hurt, o Veltvet Goldmine (1998), película sobre el glam rock en la que al lado de Ewan McGregor interpretaba a un reportero.
Ya en la comedia dramática Metroland hizo uno de sus primeros papeles como actor principal -sin contar El Imperio del Sol-, en este caso dando la réplica a la actriz británica descubierta en Rompiendo las olas, Emily Watson. Pero no sería hasta 2000 con su papel en la controvertida American Psycho -adaptación del famoso best-seller homónimo
de Bret Easton- cuando destacaría como protagonista absoluto, pudiendo
disfrutar de él en todo su esplendor. Su personaje de Patrick Bate, un
truculento yuppie asesino en serie, suponía un aunténtico reto y su actuación no pasó desapercibida. Varios filmes más (La mandolina del capitán Corelli, El Imperio del fuego, Equilibrium o La calle de las tentaciones) y nuevamente otra oportunidad de lucir sus dotes interpretativas en un papel complicado, el de El Maquinista, producción española de la factoría Filmax en la que también trabajaría Aitana Sánchez-Gijón.
Para interpretar al trabajador de una factoría con graves problemas de
insomnio tuvo que adelgazar unos 30 kilos, proeza que consiguió
"alimentándose" durante días tan sólo con una lata de atún, una manzana
y tabaco, y más tabaco. Afortunadamente pronto recuperó sus habituales 80 kilos de peso, más acordes con su 1,83 de estatura y el papel que vendría después.
En 2005 comenzará una colaboración con el director Christopher Nolan (Memento) para Batman Begins, el
capítulo introductorio de las peripecias del hombre murciélago salido
del mundo del comic. Colaboración que se retomó con El truco final (El pretigio), una de magia y retos con la bella Scarlett Johansson
en el reparto. No nos olvidamos de señalar que en su currículum también
consta el apartado de "ha prestado su voz para el film de
animación...", concretamente para la versión inglesa de la cinta
japonesa El Castillo Ambulante, de Hayao Miyazaki.
¿Qué le depara el futuro a este joven actor que, sin embargo,
puede
presumir de llevar 20 años en la profesión? Pues parece que
Christian Bale no frena en su ascendente trayectoria. Mientras
tanto, esperamos deseosos seguir contemplándole en la gran
pantalla.