Colin Farrell estrena película, Noche de miedo, donde interpreta a un vampiro que atormenta a su vecindario, y ello nos recuerda el sensual atractivo que ejercen los vampiros en la gran pantalla. Enseguida se nos viene a la mente el fenómeno Crepúsculo, con el ídolo de adolescentes Robert Pattinson a la cabeza.
Pero el fenómeno vampírico viene de lejos: Brad Pitt y Tom Cruise, acompañados de nuestro Antonio Banderas, ya protagonizaron la magnífica Entrevista con el vampiro, donde mostraban sus dotes de seducción a golpe de mordisco en el cuello.
Existen fascinantes papeles de vampiros masculinos, que en ocasiones tienen una legión de seguidoras a sus pies por todo el planeta, pero también nos llama la atención lo sensual y sexys que pueden resultar los papeles de vampiros interpretados por mujeres. Es decir, las vampiresas.
Sin ir más lejos, estamos ansiosos por el estreno de lo nuevo de Neil Jordan, el hombre que llevó a la pantalla uno de
los grandes
sucesos de la literatura vampírica, la ya mencionada Entrevista con el vampiro de
Anne
Rice, y que se dispone a retornar al mundo de los no muertos más de 15 años
después con Byzantium. Saoirse Ronan y Gemma Arteton
protagonizarán esta
película, cuya novedad reside en el punto de vista femenino y en la
exploración de la relación madre e hija. El argumento sigue la odisea de
esa madre vampira que se enfrenta a una
hermandad vampírica para recuperar a su hija atrapada en ella. Ronan y
Arterton se unen así a un exclusivo club.
¿Q
ué tienen las vampiresas
que nos fascinan tanto?
Su poder de seducción cotiza tan alto como su sed de sangre. Y de hecho,
es justamente ese abismo de peligro lo que despierta nuestra
curiosidad. Es increíble lo que pueden conseguir los instintos básicos:
hacerte olvidar el valor de la vida por unos momentos de pasión
desbordada a manos de una reina de la oscuridad. La tentación es demasiado
grande. ¿Cómo no dejarse llevar? Esa parece ser la teoría que
sostiene en pie a toda una legión de vampiresas invocadas por el cine
para cautivar nuestra imaginación. Vampiresas de todas clases, pero
todas reunidas bajo el paraguas de la sensualidad y la pasión. A
continuación os presentamos, de la mano de la web Joblo, una selección de las vampiresas más sexys del
cine. ¿Cuál es
vuestra favorita?

Ingrid Pitt. Si viajásemos en el tiempo cuatro décadas
atrás y preguntásemos por la vampira más sexy del momento, la respuesta
que recibiríamos sería probablemente el nombre de Ingrid Pitt, una voluptuosa y
sensual actriz de origen polaco que con su curvilínea figura supo dar un
toque extra de fogosidad a la raza vampírica. De hecho, Pitt fue uno de los
grandes iconos de la mítica Hammer, la productora de cintas de terror. Fue una
vampiresa insaciable en La mansión de los crímenes; en Countless Dracula no
interpretó exactamente a una no-muerta, aunque no se cortó a la hora de
probar la sangre de una virgen; y finalmente en la fundamental The Vampire Lovers, donde
prestó su cuerpo para dar vida a una incontenible vampiresa lesbiana y
supervixen.
La Vampire (Olga
Kurylenko). La aparición de Olga Kurylenko
(la chica Bond
de Quantum of Solace) en el
cortometraje Quartier
de la Madeleine, perteneciente al filme colectivo Paris Je T’aime, no dura
más de cuatro minutos; sin embargo, estos 240 segundos son más que
suficientes para demostrar que Olga es una de las mujeres
más bellas del planeta. Su atractivo resulta magnético, casi brutal.
Ante una presencia así, quién no sucumbiría a sus deseos. Lo más
probable es que, al igual que Elijah Wood en el corto de
Vincenzo Natali,
todos cayésemos rendidos a sus pies, aun cuando el precio a pagar fuese
toda una eternidad de oscuridad.
Akasha (Aaliyah). Cuando se es la reina de los vampiros,
quedan pocas opciones aparte de reinar con mano de hierro, imponiendo el
poder sensual de una presencia deslumbrante. Es una verdadera lástima
que Aaliyah no
fuese inmortal (falleció en un accidente de avión en 2001) ya que demostró un
gran potencial interpretativo en su papel de Akasha en la película La reina de los
condenados. Vestida con un ostentoso aunque virtualmente
transparente vestimenta ritual, Aaliyah grabó su nombre
para siempre en nuestra memoria gracias a una danza tántrica que habría
que situar entre las cumbres de la sensualidad fílmica vampírica.
La novia de Dracula
(Monica Bellucci). Sí, es
cierto, Drácula
tenía tres novias. Pero centrarnos en el trío implicaría hablar de
demasiadas películas, desde los filmes de la Hammer hasta Van Helsing o Dracula 2000. No, aquí preferimos
centrarnos en una escena que nos marcó para siempre cuando, siendo unos
chavales, la vimos en el cine y luego la reproducimos centenares de
veces en nuestro reproductor de VHS. Nos referimos a la
escena de Dracula
de Bram Stoker
(la versión de Francis
Ford Coppola) en la que la gran Monica Belluci somete a un
joven y desprevenido Keanu Reeves. También es cierto que había otras dos novias
metidas en el ajo (interpretadas por Michaela Bercu y Florina Kendrick),
pero todos recordamos la escena por el desplante y presencia de la gran
Monica.
Satanico Pandemonium
(Salma Hayek). Estaba más
que claro que el mítico baile de Salma Hakey en Abierto hasta el amanecer,
la película de Robert
Rodriguez, se encaramaría hasta uno de los primeros puestos de la
lista. No es para menos, tratándose de una de las escenas más sensuales
de la historia del cine. Ante una fémina como esta, quién no se
prestaría a beber vino de su pie, como hacía el bueno de Richie Gecko (Quentin Tarantino) en la
película. Incluso después de descubrir la verdadera identidad del Satanico Pandemonium, su
voluptuosidad es incontestable. Una leyenda imborrable.
Selene (Kate
Beckinsale). Sea cual sea vuestra
opinión de la saga de Underworld (a nosotros no nos parece gran cosa a nivel
cinematográfico), el sólo hecho de poder contemplar a Kate Beckinsale enfundada
en su espectacular y ajustadísimo traje de cuero es motivo suficiente
para celebrar su existencia. Además, la chica es una vampiresa de armas
tomar que no se corta un pelo a la hora de repartir estopa. ¿Qué más se
puede pedir? En estos momentos, se
rueda una cuarta entrega de la saga. Desde aquí, aseguramos la compra de
una entrada, no queremos perdernos el cuerpo
de Kate... en 3D.