El de hoy va a ser un post especial, especial porque no es que sea algo muy personal, quizás sea el más personal de todos los posts que vaya a escribir nunca.
Os voy a hablar de la que durante los últimos 7 años ha sido mi casa. Ésta ha sido, seguramente, la casa que mas cariño he tenido, la que he pasado los mejores momentos y la mas personal de todas.
He pasado ratos muy especiales con mis amigos, nos hemos reido tanto en ella y he disfrutado tanto decorando cada rinconcito de este pequeño ático abuardillado que ayer, cuando hacia las fotos para este post, se me caía alguna lagrimilla.
No es una casa ni grande, ni muy buena ni especialmente luminosa o amplia, pero tiene un encanto especial que me enamoró desde el primer momento que la vi. Con sus grandes y robustas vigas de madera presidiendo un salón con techos altos y a dos vertientes que dan un aire campestre y rústico a la casa. Es una casa que siempre ha estado viva, ha ido cambiando poco a poco, adaptándose cada vez mas a mi, forjándose con mis viajes, mis recuerdos... mi vida.
Me da mucha pena dejarla, pero la verdad que se me ha quedado pequeña y me mudo a una casa mucho mas grande y luminosa que me muero de ganas por decorar.
Echaré mucho de menos estas vigas, las escaleras, la corrala y cada rinconcito de esta casita que con tanta ilusión decoré al mudarme al barrio que mas adoro de Madrid, pero sobre todo echare muchísimo de menos a todos los vecinos que me han hecho tan feliz la estancia estos años, gracias Mingo, Carol, Ángel y Carlos, os echaré de menos!
Aquí va mi particual homenaje a esta casa que tanto he querido y que siempre estará en mi corazón, porque cada casa tiene una parte de ti y estoy seguro que algo de mi se ha quedado entre estas paredes. Además, sé que se queda en buenas manos.
Espero que la disfrutéis































