
Leo que el Mundo Deportivo ha elegido el mejor "once" de la historia del Barcelona, y que en ese equipo figuran seis integrantes del "dream team"
(Zubizarreta, Koeman, Sergi, Guardiola, Laudrup y Romario) y tres del actual
(Puyol, Deco y Ronaldinho). Siendo que
Cruyff y Maradona son intocables, pareciera que la historia se remite a poco más que a esos dos ciclos que tanto han contribuido a la grandeza del club blaugrana.
Y, sin embargo, me resisto a olvidar otros nombres que no sé si deberían figurar en esa relación, pero que parecen suponer un olvido imperdonable si no se les recuerda debidamente. Y entre todos ellos al guardameta A
ntonio Ramallets y al genial
Ladislao Kubala, a quien llegué a ver jugar, bien que en los últimos años de su carrera cuando, como
Di Stéfano, eligió el Español para su retirada. Y con ellos, a
Luis Suárez, el más grande futbolista español de todos los tiempos, si nos atenemos a que fue el único que recibió el Balón de Oro.
Claro es que resulta muy difícil formar un equipo donde habría que incluir también a jugadores como
Neskens, Schuster, Ronaldo, Rivaldo, Figo, Stoichkov o el propio Eto'o, que se dicen bien y pronto. Uno tendría dudas en casi todos los puestos, menos en el de defensa derecho: ahí, en los años sesenta, jugó un uruguayo:
Julio César "El Negro" Benítez, a quien el alcalde de Barcelona
Joan Clos me recordó con especial cariño el día en el que el Barça logró el último campeonato. Benítez falleció de una intoxicación cuando se encontraba en la plenitud de su carrera, y de justicia es que, de vez en cuando, se le recuerde.