El anuncio de su adiós a la Selección eclipsó la Final Four y soliviantó los ánimos del presidente de la Federación, que no entendía bien a qué venía esa urgencia. Reconozco que yo tampoco, salvo que quiera deducir que el Seleccionador ha pretendido ponerse en el mercado ahora que es el momento. Si fuera así lo entendería y hasta lo aprobaría, pero negándose a convocar una rueda de prensa para aclararlo y remitiéndonos a un frío comunicado que no dice nada, sólo me queda calificar de inapropiada e inoportuna tal decisión.
Inapropiada porque no es forma dejar de argumentar las causas. Ni la Federación, ni los jugadores, ni los aficionados tienen ninguna prisa por conocer el futuro de Pepu Hernandez, cuyo contrato finaliza al término del año. Inoportuna porque, a tres meses del comienzo de los Juegos, es el peor momento para sembrar las dudas en el equipo. Y dudas hay, porque, precisamente por esa falta de explicaciones, la Federación sospecha que el entrenador podría estar comprometido con algún equipo, o en vías de hacerlo a la conclusión de los Juegos.
Porque banquillos hay, ya lo creo. Empezando por el del Barcelona, tras la renuncia de Messina a seguir siendo tomado por el pito de un sereno (¡qué grave lo de Laporta!), y siguiendo por el Unicaja, que es el que más está sonando, aunque tampoco habría que descartar el del Real Madrid, si no gana la Liga, y el del Joventut, donde Aíto desconfía de tener un equipo competitivo para la próxima temporada.
Yo creo que Pepu es un hombre serio, o a mi me lo parece por mucho que algunos seguidores del Estudiantes le recuerdan que se bajó del barco en cierta ocasión que le convenía. A sus más allegados les ha dicho que quería dejarle las manos libres a la Federación para que le encontraran sustituto, pero eso podría haberlo hecho igual al dia siguiente de terminar los Juegos, sin sembrar esta desconfianza. Creo que se ha equivocado, y sólo espero que su anuncio no repercuta negativamente en el rendimiento de la Selección. Porque ahí sí que tiene a los jugadores de su parte.