Después del excelente arranque (el mejor en la historia de ningún país)
llegó la jornada negra para el fútbol español en la Champions. Ni una
sola victoria en los cuatro partidos disputados. Ni siquiera los
empates dejaron buen sabor, y eso que el del Atlético tenía un enorme
mérito al conseguirse en el siempre difícil escenario de Anfield. Menos
aún el del Barcelona por mucho que le sirviera para alcanzar la
clasificación matemática que, por el momento, sólo han logrado, junto a
los catalanes, el Sporting de Lisboa y la Juventus.
Los italianos lo hicieron a costa de un Real Madrid que mostró las
carencias de las que venimos hablando durante toda la temporada. Un
equipo más o menos solvente para andar por casa, pero a todas luces
insuficiente para pretender conquistar Europa. Ni siquiera el perjuicio
arbitral, que lo hubo, puede ser esgrimido como atenuante. El Madrid,
diga lo que diga su entrenador, ofreció una imagen de impotencia
bastante preocupante ante un equipo muy limitado como la Juve. Por eso
tampoco sirven las excusas de las ausencias de gente como Pepe o
Robben; a los italianos les faltaban Buffón, Poulsen, Trezeguet y
algunos más, y les bastó con la enorme calidad de Del Piero, que hizo
aún más doloroso el declive de Raúl.
El Madrid aprendió que lo que sirve para la Liga no alcanza para la
Champions. Al Numancia, al Athletic y otros equipos se les puede ganar
a base de coraje y pegada, pero con esas armas no alcanza para superar
a los grandes de Europa. El Madrid es un equipo que ha ganado dos Ligas
viviendo de Casillas y Van Nistelrooy, pero sin pasar de los octavos de
final en Europa. Un equipo menor, con mucha gente aún en formación
(Marcelo, Gago, Higuain, Drenthe...) y otros, como Cannavaro o Raúl,
que van pidiendo el relevo a voces.
Así que hay lo que hay:un equipo que se va a tener que jugar su
clasificación en el último partido frente al Zenit, y un presidente
necio e incompetente alardeando de tener cien
millones en caja..
Total, que el Madrid se complica ahora su clasificación y
convierte su último encuentro frente al Zenith en una verdadera final.
Es muy probable que los cuatro equipos españoles consigan su pase a
octavos, pero va a ser difícil que alguno termine como primero de
grupo. Ni siquiera el Barça, que ha de rendir visita a Lisboa, lo tiene
fácil. Pena lo del Villarreal, al que ya no le vale un empate contra el
Manchester para ser primero de grupo, y alegría por el resultado del
Atlético, que tampoco mereció más en Liverpool por mucho que al final
se viera perjudicado por el colegiado. A este respecto, sería
conveniente dejar de ser tan chauvinistas como nos hemos mostrado tras
el “atraco” en Anfield. Es verdad que no pareció penalti, pero si el
colegiado hubiera querido castigar al Atlético no lo hubiera dejado
para el tiempo de descuento. Pudo pitar perfectamente dos penaltis en
la primera parte; igual que pudo señalar otros dos en el área del
Liverpool en la continuación. Si el Atlético pretende ser grande (y lo
es) lo que tiene que llorar es la caprichosa ausencia de Agüero en
ambos partidos.