Trece goles entre los dos primeros partidos de la jornada y una tónica que se mantiene: mientras el Barcelona gana con enorme facilidad arrollando adversarios de forma inmisericorde y convirtiendo sus encuentros en una orgía goleadora, el Madrid sufre lo indecible reduciendo sus partidos a un ejercicio libre de funambulismo sin red en el que todo puede pasar. Ayer el Barcelona doblegó al Valladolid con la misma insultante facilidad con la que lo viene haciendo en los últimos encuentros
ligueros (sólo el Athletic en San Mamés se libró de ser goleado). Y con
cuatro goles de Eto’o que le sitúan, destacado, en la carrera por el
Pichichi.
El
Madrid, por el contrario, volvió a ofrecer la misma imagen de
encuentros precedentes, ganando con enormes apuros a un Málaga que, como
el Numancia en su día, se fue perdiendo del Bernabéu después de haber
logrado tres goles. Con lo que ese duele. El Madrid, sin embargo, salió fortalecido pese a volver a ofrecer síntomas verdaderamente preocupantes en su juego. Otra vez el coraje, su entereza, el Bernabéu loco y, sobre todo, la pegada consiguieron
el milagro de la remontada con sólo diez hombres. Y entre ellos, un
protagonista: el argentino Higuain que, en ausencia de Van Nistelrooy y
Raúl, se erigió con sus cuatro goles en el gran protagonista del
encuentro.
La última vez que sucedió algo así, que marcaran cuatro goles en la misma jornada dos futbolistas del Madrid y del Barcelona, fue hace dieciséis años. El del Barça fue Hristo Stoichkov, que le endosó cuatro al Albacete en un partido en el que los azulgrana se impusieron por 7-1. Al día siguiente, el Real Madrid despachaba 7-0 al Español y Fernando Hierro lograba cuatro tantos para los merengues. Conste que no acaban ahí los mejores registros goleadores de ambos equipos. En el Barça, el austríaco Hansi Krankl le metió cinco goles al Rayo, y el extremeño Fernando Morientes anotó otro cinco con el Madrid frente al Las Palmas. También Manolo Clarés le hizo cinco al Valencia con la camiseta del Barça.
Más allá de las proezas individuales, el Barcelona está alcanzando unos registros espectaculares en lo colectivo. Treinta y cuatro goles en diez encuentros, supone
una media de casi tres goles y medio por partido; números que no sólo
superarían los 107 goles de la “Quinta del Buitre” dirigida por
Toshack, sino que sitúa al Barça a la altura del prodigioso Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento. No
es normal, no, que cuatro rivales como Sporting, Atlético de Madrid,
Almería o Valladolid hayan encajado cinco y seis goles, o que el Málaga
recibiera cuatro a domicilio. El Barça no sólo juega bien al fútbol sino que golea con una furia inusitada que,
además, se manifiesta de forma casi virulenta en la primera mitad de
los partidos. Suerte para sus rivales que en las segundas echa el freno.