
Apenas quince días de competición en la NBA y ya tenemos a
los dos finalistas del pasado año mandando en sus respectivas Conferencias.
Los
Celtics con ocho victorias y una sola derrota lideran el Este tras derrotar
anoche al único invicto: Atlanta Hawks.
Los Lakers, por su parte, se mantienen
como el único equipo invicto de la competición con siete victorias en otros
tantos partidos; las tres
últimas ante
Houston, Dallas y Nueva Orleans, tres
rivales directos por la primacía en el Oeste. Ni qué decir tiene que
ambas franquicias son las grandes favoritas para repetir la final del pasado
año.
Lo son, aún mas, si tenemos en cuenta que los grandes de
este último lustro van perdiendo el paso. Sucede así en el Este, donde Detroit
ya no es lo que era (ni parece que vaya a serlo con el cambio de Billups por
Iverson), y se hace aún más lamativo en el Oeste, donde hay que acusar el muy
vacilante comienzo de San Antonio que ni siquiera con la ausencia de Ginóbili
puede justificar las cinco derrotas en siete encuentros. Tampoco Dallas y
Phoenix parecen llamados a revivir mágicos momentos, aunque sí hay que hacer
costar la mejoría ostensible que está mostrando Shaquille O’Neal con los de
Arizona. Así por encima, da la sensación de que estas cuatro grandes
franquicias piden algo de aire nuevo para volver a respirar ilusión. Porque
calidad tampoco les falta.
Por el contrario, los equipos que empiezan a emerger
necesitarían del oficio y de la experiencia de aquellos. Ninguno tiene a
jugadores como Rashed Wallace, Tim Duncan, Steve Nash o Dirk Nowitzki, sino a
jóvenes como Lebron James, Chris Paul, Tracy McGrady, Dwight Horward o Deron Williams que, siendo formidables,
necesitan más oficio y mejores plantillas para aspirar a lo máximo. Así, en el
Este, y más allá del
ni Cleveland, ni Atlanta, ni Orlando, parecen aún en condiciones de plantarle
c gran trabajo que D’Antoni empieza a hacer con los Knicks,ara a los Celtics, y lo mismo podría decirse en el Oeste de franquicias como Nueva
Orleans o Houston. Aquí, si acaso, uno confiaría más en un grupo tan rocoso
y de tanto talento como el de los Utah Jazz de Jerry Sloan.
Mientras
todo eso llega, que aún quedan más de setenta partidos, sigamos
disfrutando de los nuestros y, muy especialmente, de Rudy Fernández que está asombrando incluso a los que más confiaban en él.
Anoche volvió a estar soberbio para alegría de unos Blazers que en
cuanto incorporen a Oden y Webster darán un salto más de calidad.
Portland sí parece una franquicia en la que confiar de cara a un futuro
próximo. Y Rudy va a ser -está siendo ya, de hecho- un jugador
determinante. El y Marc Gasol, con Rose (Chicago) Mayo (Memphis) y Beasley (Miami) apuntan al quinteto titular del All Star de rookies. Un lujazo.