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Artículos - diciembre 2008

# domingo, 14 de diciembre de 2008 11:22

¿Y Capello jugaba feo?

 A Schuster se lo cargaron por comentar en público que en los momentos actuales era imposible ganar en Barcelona. Bueno, eso dicen, porque Casillas también había comentado que este Madrid, ahora, no estaba en condiciones de ganar ningún título y nadie le dijo nada. La verdad es que a Schuster se lo ventilaron porque había que buscar un escudo con el que parapetarse ante los gritos de dimisión que sonaron en el Bernabéu en el partido frente al Sevilla. En aquel encuentro la afición blanca vibró con aquel equipo heroico que si no acabó de levantar el partido fue porque el árbitro no les dejó con diez, que es como ellos se sienten mejor. Aunque, no nos engañemos, la afición terminó dando por buena la destitución de Schuster porque, aún contraviniendo el consejo del santo Ignacio (el de Loyola), la gente prefiere hacer mudanzas en tiempos de aflicción.

            A Juande le han traído porque  pasaba por allí en aquellos momentos y, aunque yo hubiera preferido que se le diese una oportunidad a gente de la casa como Michel o Portugal, se puede entender la elección. Juande es un entrenador preparado para subir a los palacios y descender a las tabernas (como el Tenorio), a quien no le importa vestirse de frac o de operario. Dicen que le eligieron  por hacer del Sevilla un equipo de fútbol ofensivo y vertiginoso, pero no le da ningún apuro convertir al Madrid en un equipo cavernícola con tal de salir airoso del Camp Nou, con el único objetivo de evitar la manita azulgrana.

            Total, que a Capello se le echó por no jugar bonito y ahora hay que recurrir a Juande para hacer elogio de la fealdad. Porque el Madrid del Camp Nou fue un equipo pequeño, timorato y triste, pero sobre todo feo. Un equipo menor que estuvo casi siempre a merced del Barça y que si terminó con solo dos goles en contra fue también gracias a la inspirada noche de Casillas, aunque, en justa reciprocidad, habrá que reconocer que también Valdés salvó dos buenas ocasiones del Madrid. Pero las palabras de Xavi fueron demoledoras: “En la vida he visto un Madrid así”. De rácano, vino a decir.

            Juande volvió a perder donde ya lo había hecho en sus siete visitas anteriores, así que no era cosa de esperar milagros. Se le perdonará, cómo no, que jugase de forma tan mezquina en el Camp Nou, pero, una vez asumido que no hay mucho donde rascar ( y menos con ausencias tan importantes), se le va a seguir pidiendo que el equipo transmita entusiasmo. A su favor, que nadie le va a exigir ya el título y que tendrá tiempo de ir recuperando lesionados e incorporando fichajes; en su contra, que el equipo puede quedar hoy fuera, incluso, de la Uefa, y que el sábado llega el Valencia al Bernabéu.

 

P.S. Perdón, el Barça bien, gracias. Es lo que tiene ser casi perfectos.

# martes, 09 de diciembre de 2008 9:46

Traidor, inconfeso y mártir

Hasta ahora tenía a Ramón Calderón por un arribista, un sujeto sin demasiados escrúpulos que se puso hace años como meta alcanzar la presidencia del Real Madrid, y no ha parado hasta conseguirlo. Llegó a la presidencia utilizando todas las argucias mafiosas que aquel documental de Telecinco dejó en su día al descubierto, y jamás alcanzó la legitimación de la masa social del club porque la faltó la gallardía necesaria para convocar nuevas elecciones el mismo día en que logró que se invalidara el voto de tantos socios que lo habían efectuado por correo. Hasta ahí, tampoco diferiría de algún otro que le precedió con parecidas maniobras, si no fuera porque Calderón pasará a la historia como un traidor que aprobó todas las gestiones de Florentino Pérez antes de proceder a apuñalarlo. Lo mismo que hizo con su compañero de Junta Fernando Martín “El Breve”, cuya designación no osó rechistar.

 

Lo ocurrido en la Asamblea del pasado domingo sitúa a Calderón en las cloacas de la miseria, y así lo entendió el socio, que pasó al grito de “ ¡Calderón, dimisión, dimisión!” tanto en el Palacio de Congresos, por la mañana, como en el Santiago Bernabéu, por la noche. Porque si ya fue una golfería oficiar la asamblea en pleno puente de la Constitución, a fin de que sólo fueran los socios correligionarios (apenas acudió la mitad de los dos mil compromisarios), mucho más miserable fue su actitud de llevar a los ultrasur (su simple connivencia con este grupo ya le delata) para que durante toda la Asamblea acosaran a los socios opositores al lindo grito de “¡hijos de puta, antimadridistas!”. Eso, y votar unas cuentas en medio de ese acoso,  obligando a los opositores a votar a mano alzada con una tarjeta roja bien visible, sólo habla de la escasa catadura moral del sujeto que hoy preside al Real Madrid, el club más grande del mundo que jamás imaginó llegar a semejante estado de degradación.

 

Pero que se armen de paciencia sus opositores porque Calderón va a aguantar como sea lo que le queda de mandato. “No van a conseguir doblegarme” insiste cada vez que se le pregunta al respecto. Y el socio no tiene ninguna duda de que se va a aferrar al cargo como la hiedra al muro aunque para ello vaya arrastrando su dignidad por los suelos. Por eso no le importa que el Bernabéu pida su cabeza antes que la de Schuster, o que los socios le llamen ladrón y chorizo en la Asamblea. Ver a sus familiares abrazarse alborozados después del bochorno que hubo de pasar en el cónclave matinal ya lo dice todo.

 

 

# lunes, 01 de diciembre de 2008 3:43

Campanillas C.F.

No había ninguna duda de la supremacía del Barcelona en este campeonato, pero, por si quedaba, el equipo de Guardiola redimió su último tropiezo en el Camp Nou con una victoria sin paliativos en Sevilla, mostrandose como el equipo sólido y equilibrado que es, pero, especialmente, recordando que tiene en su plantilla a dos de los tres mejores delanteros del planeta. Messi y Eto’o han logrado que nadie sea capaz de abrir debate alguno sobre la ausencia de Ronaldinho por muchos goles que el brasileño logre con el Milán. Es posible que alguno defienda que el gaúcho aún está en condiciones de seguir firmando grande goles, pero todo el mundo está seguro, ahora, de que era nocivo en el vestuario blaugrana.

En la acera de enfrente, sin embargo, nadie sabe realmente lo que ocurre. Parece condenado a permanecer en los arcanos el interrogante de porqué el Real Madrid juega tan poco al fútbol. Sí, es verdad que casi todo el mundo ha llegado ya a la conclusión de que se trata de una plantilla menor, lastrada por las numerosas lesiones, pero eso tampoco acaba de justificar el bajísimo rendimiento defensivo del equipo que, con veinte tantos en contra, es uno de los más goleados de la categoría. Lo sencillo sería pensar que el equipo se parece mucho al del año pasado, y que la diferencia es que, ahora, Van Nistelrooy y Casillas ya no son los salvadores; el primero porque no está, y el segundo porque no aparece. El año pasado, por ejemplo, jugando igual de mal y mostrándose inferior a sus rivales, el Madrid empató en Valladolid y ganó en Getafe; ahora acaba de perder estas dos últimas salidas con más pena que gloria.

A todo esto, el club continúa sumido en la crisis institucional provocada por un presidente que, en estos momentos, acude al más vulgar de los electoralismos prometiendo fichajes jóvenes para el invierno y de campanillas para el verano. Oyéndole, al socio del Real Madrid sólo puede entrarle un ataque de indignación o un proceso de risa, cosa que habrá ocurrido, sin duda, en el malagueño barrio de Campanillas donde, desde ayer, podrían estar soñando con que uno de sus hijos pueda vestir el próximo año la elástica blanca.