No había ninguna duda de la supremacía del Barcelona en este
campeonato, pero, por si quedaba, el equipo de Guardiola redimió su
último tropiezo en el Camp Nou con una victoria sin paliativos en
Sevilla, mostrandose como el equipo sólido y equilibrado que es, pero,
especialmente, recordando que tiene en su plantilla a dos de los tres
mejores delanteros del planeta. Messi y Eto’o han logrado que nadie sea
capaz de abrir debate alguno sobre la ausencia de Ronaldinho por muchos
goles que el brasileño logre con el Milán. Es posible que alguno
defienda que el gaúcho aún está en condiciones de seguir firmando
grande goles, pero todo el mundo está seguro, ahora, de que era nocivo
en el vestuario blaugrana.
En la acera de enfrente, sin embargo, nadie sabe realmente lo
que ocurre. Parece condenado a permanecer en los arcanos el
interrogante de porqué el Real Madrid juega tan poco al fútbol. Sí, es
verdad que casi todo el mundo ha llegado ya a la conclusión de que se
trata de una plantilla menor, lastrada por las numerosas lesiones, pero
eso tampoco acaba de justificar el bajísimo rendimiento defensivo del
equipo que, con veinte tantos en contra, es uno de los más goleados de
la categoría. Lo sencillo sería pensar que el equipo se parece mucho al
del año pasado, y que la diferencia es que, ahora, Van Nistelrooy y
Casillas ya no son los salvadores; el primero porque no está, y el
segundo porque no aparece. El año pasado, por ejemplo, jugando igual de
mal y mostrándose inferior a sus rivales, el Madrid empató en
Valladolid y ganó en Getafe; ahora acaba de perder estas dos últimas
salidas con más pena que gloria.
A todo esto, el club continúa sumido en la crisis institucional
provocada por un presidente que, en estos momentos, acude al más vulgar
de los electoralismos prometiendo fichajes jóvenes para el invierno y
de campanillas para el verano. Oyéndole, al socio del Real Madrid sólo
puede entrarle un ataque de indignación o un proceso de risa, cosa que
habrá ocurrido, sin duda, en el malagueño barrio de Campanillas donde,
desde ayer, podrían estar soñando con que uno de sus hijos pueda vestir
el próximo año la elástica blanca.