"Objetivo: Septiembre. Esa será la cita cumbre de la temporada para Rafa Nadal,
el hombre que nos ha vuelto a hacer felices a todos mientras hacía
llorar a Roger Federer. Sin duda que las lágrimas del suizo han sido la
nota más emotiva de la decimonovena confrontación de los dos grandes
del tenis. Lágrimas que hablan de la grandeza de un deportista que no
podía ocultar su pena por no haber podido alcanzar los catorce títulos
de Gran Slam del más grande: Pete Sampras.
Lloraba Federer porque sabe que no le va a resultar fácil
ese objetivo tras haberse encontrado a Nadal en el camino. El año
pasado, el suizo sólo pudo ganar el Open Usa a Murray, el verdugo de
Nadal; perdió las finales de Wimbledon y Roland Garros ante el de
Manacor, y cayó en las semifinales de Australia frente a Djokovic. Con la de hoy, son ya tres derrotas en las últimas cuatro finales,
para un hombre que, excluyendo las de Roland Garros, había ganado las
trece finales de Gran Slam que había disputado. Llegará en el treinta y
uno de agosto la cita más importante del año para Rafa, porque será en el Abierto de Estados Unidos donde Nadal pueda entrar definitivamente en el Olimpo de los mejores.
Porque números uno ha habido muchos en la historia del tenis, pero sólo dos han conseguido ganar los cuatro grandes: Rod Laver, que los ganó, en la misma temporada, hace cuarenta años ( y por eso se le homenajeaba en esta edición), y André Agassi,en varias temporadas diferentes y con el añadido, como Nadal, de haber ganado el oro olimpico. Federer
buscará igualar o superar a Sampras en Flushing Meadows, pero Nadal
tendrá ahí la oportunidad de conseguir la única victoria que le falta. Por
el momento, ya es el primer español en ganar en Australia, y el segundo
jugador más precoz, sólo superado por Bjorn Borg en sumar seis titulos
del Gran Slam. Ser el número uno es algo al alcance de muchos, pero sólo unos pocos han alcanzado la categoría de leyendas. Y Rafa está en el camino.