
Es curioso como buscamos en los juegos
aquello que la vida no nos da... éxitos deportivos, aventuras arriesgadas, y violencia (Sí, he dicho violencia).
Y es que a todos nos gusta vivir fácil... un poco de esto, un poco de aquello, y siempre que nosotros queramos, porque
ir de héroe por la vida es muy cansado.
¿Os habéis parado a pensar cómo sería la vida de un héroe de videojuegos? Primero, Mario, que está más pluriempleado que los actores de telenovela venezolana... ahora chafando tortugas, ahora jugando a tenis, ahora luchando contra personajes de Nintendo... y eso compaginandolo todo con su trabajo de fontanero.
¿Y qué me decís de Snake? Entre dosis de sustancias que harían saltar las alarmas de doping del Tour de Francia aunque él se encontrara en Abu Dhabi, y las misiones que parecen no acabar nunca, ha envejecido muy mal el pobre.
Pero quizás el caso más flagrante sea el de Lara. Detrás de esa fachada de rica heredera que hace lo que quiere y no para de vivir aventuras se esconde una trastornada niña que creció sin padres, nunca tuvo amigas de verdad, y no se le conoce ninguna relación de pareja.
Vamos, que está claro que ser héroe de videojuegos no compensa, así que mejor encarnar a uno durante unas horas y cubrir nuestras necesidades de épica diaria.
Baron Nodoyuna