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# martes, 11 de julio de 2006 14:25

Peligros de asistir a una presentación

Lo más importante antes de asistir a la presentación en sociedad de un producto nuevo, es saber a qué tipo de acto estás asistiendo, porque no es lo mismo un tío muy majo cantando las excelencias de su producto, un viaje a alguna ciudad europea para entrevistarnos directamente con los creadores, o que el tipo majo antes mencionado te invite a comer.

Llegados a este punto es donde empieza el peligro, porque puede darse el caso de que se les haya ocurrido la genial idea de llevar a los representantes de los distintos medios a un restaurante de alto standing, quizá para demostrar que no les importa gastarse el dinero que sea necesario para promocionar sus productos.

Comida gratis... ¿cuál es el problema? os preguntaréis. El problema es que, para que nos vamos engañar, la mayoría de mortales no tenemos el paladar lo suficientemente entrenado como para saber apreciar este tipo de comida. A muchos lo único que nos pasa por la cabeza cuando vemos el "original" plato que nos acaban de servir es: "No, señorita, verá, creo que ha habido un error... esto de aquí es lo que come lo que me gustaría comer a mí. Y sí, con patatas, por favor".

Obviamente, lo único que atinarán a decir si ven que no has tocado el plato es: "¿Quiere que se lo cambie por otra cosa?", hecho realmente frustrante, ya que sabes que no te interesa nada de lo que ELLOS puedan ofrecerte a cambio. "No, ya está bien así, que si te lo hago cambiar me sentiré moralmente obligado a comer lo que me traigas. Oh, el pan riquísimo, felicite al chef de mi parte".

Sea como sea, no hay que deprimirse, ya que entre plato y plato el ¿maitre? se encargará de explicarnos, con todo lujo de detalles, qué es lo que estamos comiendo. Muy considerado de su parte, ¿no creeís? Al menos así ya sabes que el consomé de puerro libanés con una fina capa de caramelo de malasia y cebolla frita con especies... te produce arcadas.

Por desgracia, y aunque uno pueda llega a dudarlo, no se trata de una cámara oculta. No va a aparecer un tío con un ramo de flores para decirte: "¡Era broma! Mira que eres inocente... ahora vienen los camareros de verdad con el entrecote y las patatas". No. El final real es llegar a casa y coger algo de la nevera, porque tienes hambre; mucha hambre. Y dolor de estómago también, por supuesto, ya que has intentado tragarte algunas de las cosas que te han servido en el plato... para no hacer el feo.

Conclusión: informaros bien antes de asistir a una presentación-comida, o pagaréis las consecuencias.

por juegos

Comentarios

# Anonymous ha opinado el miércoles, 12 de julio de 2006 8:48
Rebellion

Bueno, bueno!

Esto me recuerda a muchas cosas de adolescencia (vamos, de hace 5 ó 6 años más o menos).

Estudié Administración en una escuela de Hostelería, y como en tal, se hacen degustaciones bastante llamativas.
Que si sopa de arándanos con aroma a la menta, que si paté de hígado de ornitorrinco con puerros frescos, que si ensalada magnífica de puertourraco... Vamos, que no veias comida de verdad ni en las fotos. Como teníamos enchufe por parte de un amigo, nos metimos en las cocinas, fuimos al economato y nos hinchamos a comer dulces, que era lo más parecido a algo que saciara.

Al día siguiente, todos hechos polvo de la cantidad de chocolate que nos metimos. Vamos, que había turnos para entrar en el baño...

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