Primera Parte
Miles de níveos copos de caspa caen sobre los habitantes del país de Los Comecocos, anunciando la inevitable llegada de la Navidad.
Esa mágica época del año, donde todos debemos comportarnos como idiotas, simulando que somos muy felices, y estamos obligados a sonreir a todas horas, aunque tengamos a un enano chamuscándonos los testículos con un soplete. Es tiempo de paz y alegría, de tediosos publireportajes en televisión de muñecas chochonas, sucedáneos de los furby, juegos de mesa cutres, spots de turrones reciclados y demás basura catódica. Pero no perdáis la ilusión, la cosa irá a peor. Subirán los precios en los transportes públicos nada más comenzar el nuevo año.
Segunda Parte

Qué bonitas las Navidades. Cuando los niños esperan ansiosos a que un gordo canoso, vestido con un traje ridículo que le viene dos tallas pequeño, se cuele por su chimenea y les deje un juguete made in CarreFour al lado de su árbol navideño. ¿Qué decir sobre tan entrañable celebración? Deberemos arruinarnos comprando regalos inútiles para los pelmazos de nuestros parientes, aguantar el tipo ante las inteligentes reflexiones que hace nuestra suegra sobre los personajillos de Gran Hermano, soportar a sobrinos pequeños, primos y otros virus similares que llevan nuestra propia sangre, cebarnos cual gorrinos caminos del matadero...pura felicidad.
Aún así os deseamos unas Felices Fiestas y un Próspero Año Nuevo, esperando que nos volvamos a encontrar pronto, bajo algún puente, pidiendo limosna en un futuro no muy lejano. Parafraseando a Caspas el León, "¡¡¡Feliz Navidad, Putos Frikis!!!"