Con tu Nintendo Wii ya puedes hacer deporte y entrenar tu mente, pero gracias a tu Wiimote, puedes también salvar vidas... virtuales. Trauma Center: Second Opinion salta de la Nintendo DS a la Wii para sacarle el máximo provecho a las capacidades de la detección de movimientos de la consola.
Hace poco salía un estudio en el que aparecía la carrera de medicina como una de las más demandadas por los estudiantes de Bachillerato. Si nos tenemos que guiar por la influencia televisiva, esto no es nada extraño, dado que las series de médicos parecen ser una plaga estos días. Desde House a Urgencias, pasando por CLA, MIR, Anatomía de Grey, Hospital Central, Scrubs... están por todas partes.
Así que ya era raro no disponer de más títulos para PC y consolas que trataran este género. La principal dificultad es cómo hacer que algo para lo que te tienes que preparar durante media vida y que requiere unos conocimientos básicos muy elevados sea entretenido. Está claro que no podría ser un juego de diagnóstico, dado que no tiene ninguna gracia ir seleccionando de una lista de enfermedades a ver si acertamos, y que no tiene demasiada gracia recetar antibióticos y mandar a la gente a casa.
El secreto ha sido combinar una de las variantes más televisivas de la medicina, la cirugía, con las capacidades de la Nintendo Wii. Así, gracias al Wiimote, podemos hurgar en las entrañas de una persona, suturar, aplicar pomadas, y todo lo que pueda cogerse con una o dos manos.
Como hemos dicho, Trauma Center: Second Opinion es una adaptación de Nintendo DS, así que lo básico ya estaba escrito: eres el joven y prometedor cirujano Derek Stiles y te ves envuelto en un sinfín de casos en los que tu buen pulso, tus decisiones acertadas (con recomendaciones por parte de los personajes secundarios del juego), y una cierta velocidad, significarán la vida o la muerte para tus pacientes.
En sí, se trata de una serie de minijuegos en los que tendremos que abrir, coger cosas con pinzas, coser, diagnosticar mediante ultrasonidos, aplicar pomadas, e incluso electrocutar a nuestros pacientes con el desfibrilador, aunque sólo en casos extremos.
Lo principal de este juego no son los gráficos, que son aceptables, sin más, ni el guión, que sólo sirve como hilo conductor (un hilo tan fino como el de sutura) y para presentar a los diferentes personajes secundarios, todos ellos tan planos como la hoja de un bisturí, sino el control. El juego ha conseguido una interacción tremendamente efectiva con el Wiimote, poniéndonos realmente en la piel de un cirujano, con cambios de instrumental, con tiempo limitado, y con situaciones cada vez más complicadas. Como vivir una escena crítica de Anatomía de Grey, pero sin los líos de cama.
En resumen, Trauma Center: Second Opinion es un juego que nos engancha y que saca todo el jugo al Wiimote, y merece estar en nuestra Wiideoteca.



