
El estrés y la presión laboral que deben afrontar los japoneses no hace buenas migas con los transportes públicos, siempre saturados al máximo de pasajeros como por ejemplo en la vieja línea de tren de Saikyo, donde ha tenido lugar un episodio violento cuyo detonante fue un juego de móvil.
Jun Ando, un joven programador de 21 años, reaccionó de un modo desproporcionado cuando una mujer de 50 le pidió que dejara de jugar con el móvil porque no había espacio. Ando la golpeó repetidamente en la cara hasta romperle la mandíbula según reportan las autoridades que lo detuvieron.
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