Ya no se trata únicamente de que Nintendo presente pérdidas por primera vez en su historia, o que Sony no consiga vender una PS Vita ni proponiéndoselo, el problema va más allá.
Según un informe de 'Los Angeles Times', las ventas de videojuegos y consolas en Abril han caído nada menos que un 42% en los EEUU, lo cual sólo puede ser clasificado de catastrófico.

Si bien es cierto que no ha sido un mes de grandes lanzamientos, y que seguramente la mayoría de compañías esperan a la campaña de verano y a la de otoño para sacar sus mejores juegos, eso sólo disimulará lo que es una clara tendencia a la baja.
Los indicadores están ahí, en forma de pérdidas de las compañías, de pobres ventas de consolas, o de pérdida de usuarios en juegos masivos online de pago.
Lo cierto es que hay un exceso de oferta y cada vez más casual gamers se están pasando a los juegos gratuitos por navegador o a los juegos de móvil, que siguen experimentando un importante auge. Y es precisamente la facilidad de acceso a juegos gratuitos o muy baratos la que hace que sufran las ventas de los juegos clásicos para consola o PC.
¿Es esto malo? Desde aquí pensamos que no, dado que es una manera muy efectiva de separar el oro de la paja. Los buenos juegos siguen vendiéndose muy bien, y a pesar de que eso podría indicar que las compañías pequeñas no pueden competir con las grandes en términos de marketing de sus juegos, lo cierto es que el mercado de los juegos independientes está floreciendo.
No nos encontramos ante un nuevo crash como el del 83, sino a un cambio en el modelo de negocio: por un lado, los juegos gratis con microtransacciones; por otro, los grandes juegos superventas; y entre medio, juegos para móvil y juegos independientes.
Esperemos que este toque de atención a la industria sirva también para frenar el hambre de monetización de algunas distribuidoras, dispuestas a cobrarnos por cualquier pequeño extra del juego.