
Sheryl Crow ha sido la última famosa en sumarse a la práctica de las adopciones. En el caso de la cantante de 45 años, el afortunado es un niño de dos semanas al que ha llamado Wyatt (en honor a su padre) Steven (tanto por su hermano pequeño como por su manager de toda la vida). Como podéis comprobar, todo queda en casa pese a tratarse de un extraño. A la ex compañera sentimental del ciclista Lance Armstrong (por cierto, ¿qué pensará él de todo esto?) al menos no le ha dado por los nombres raros ni se ha tenido que marchar a un país remoto en busca del mismo (el bebé es americano).
No ha sido ese el caso de la más famosa de todas, de aquella que convierte en noticia todo lo relacionado con su persona. Nos referimos, como no, a Madonna. La adopción que llevó a cabo de un niño de Malawi estuvo rodeada de polémica tanto por la nacionalidad de la criatura como por las supuestas irregularidades cometidas por la Ciccone durante el proceso.
No obstante, y aunque esta es una fiebre que ha afectado más a las actrices (con Angelina Jolie a la cabeza) que a las cantantes,
la adopción de hijos por parte de estrellas de la canción no es un hecho nuevo.
Harry Belafonte o
Kris Kristofferson ya lo hicieron en su día, por no hablar de nuestras queridísimas
Sarita Montiel,
Isabel Pantoja o
Rocío Jurado, todas ellas orgullosas madres de niños adoptados. Y ellas ni han sido las únicas, ni serán las últimas: parece ser que tanto
Jennifer Lopez como
Mariah Carey se lo están pensando. Incluso alguna de ellas ya ha acudido a un orfanato a preguntar.
Hay quien dice que estas famosas actúan como quien acude a Ikea a comprar un mueble:
como si los niños fueran otro objeto coleccionable más fruto de un capricho. Al igual que ocurre con determinadas prácticas de la empresa sueca, sobre estos procesos de adopción se ha extendido la duda sobre la idoneidad y moralidad de los métodos utilizados (ya se sabe que donde hay dinero…) y las verdaderas causas que llevan a estas celebridades a la adopción.
Aunque siempre hay quien se haya en el caso contrario. Como la ex Spice Girl
Mel B, embrollada en disputas legales con el actor
Eddie Murphy acerca de la paternidad de su segundo retoño. Mientras él se resiste a aceptar ser el padre, Melanie dice que no puede haber otro.