
Música y cine, que siempre han ido de la mano, ahora comparten hasta la cama. A juzgar por parejas del momento como Justin Timberlake y Scarlett Johansson o Nicole Kidman y Keith Urban, parece que lo que se lleva ahora entre el famoseo es coleccionar Oscars y Grammys en una misma estantería de salón. Lo último que se dice por ahí es que nuestra ‘Pe’ bien pudiera estar inspirando los nuevos temas del rockero Lenny Kravitz, tras ser ambos sorprendidos en un bar neoyorquino hace unos días.
El que Penélope Cruz haya elegido a un cantante como nuevo novio, después de dejar atrás sus relaciones con los actores Tom Cruise, Orlando Bloom y Matthew McConaughey, le da a uno que pensar (más bien mal pensar) que tener una pareja de otro mundillo puede llegar a ser una buena estrategia de marketing.
Quizás por ello
Justin Timberlake cambiara en su día a
Britney Spears por
Cameron Díaz, y ésta a su vez por
Scarlett Johansson, ahora que la rubia de labios carnosos se ha convertido en sex-symbol tanto para jovencillos acnéicos como para el mismísimo
Woody Allen.
Pero la que se lleva la palma en todo este tinglado es sin lugar a dudas la traviesa
Wynona Ryder. Haría falta un especial monográfico de trescientas páginas para entrar en detalle en todas sus relaciones sentimentales con cantantes; sirvan como ejemplo
Adam Duritz de
Counting Crowes,
Evan Dando de
The Lemonheads,
Dave Pirner de
Soul Asylum,
Dave Grohl de
Foo Fighters,
Chris Isaak,
Ryan Adams y
Jack White de
The White Stripes. Con ser la mitad de voraz como cleptómana, podría poner un todo a cien en una mañana. De hecho, su lista de escarceos es tan impresionante que hasta la propia viuda de Kurt Cobain,
Courtney Love (otra que tal baila), la ha comentado:
‘‘No eres nadie en el mundo de la música sin haber pasado antes por la cama de Wynona’’.
Las hay con más suerte, y para estar con un cantante no tienen que buscar fuera de casa: tal es el caso de
Mélanie Griffith, a quien
Banderas brinda seguro sus incursiones en la música. Y es que en parejas de largo recorrido renovarse y probar nuevas experiencias se convierte en requisito indispensable, no sea más que para quitarle monotonía al asunto.
Aunque cuidado con caer en el exceso; y es que tanto se metió el batería de
Mötley Crue en la piel de un director de cine durante su luna de miel con la exuberante
Pamela Anderson que las posturitas de ambos terminaron convirtiéndose en
uno de los vídeos porno más famosos de internet.
Así son ellos: tienen dinero, tienen fama, tienen glamour y un novio/a cool. Pero también toda una corte de paparazzi que los siguen y persiguen por una exclusiva que sacará a relucir sus momentos más privados, y eso duele. Por eso escucha mi consejo, querida ‘Pe’:
más te valdría pensar dos veces lo de Kravitz, y buscarte en su lugar un novio fontanero.