
Cómo, dónde y cuándo se sacó el carnet de conducir la joven millonaria es todo un expediente X, a decir de sus frecuentes pifias al volante. En noviembre del año pasado era detenida por conducir en estado de embriaguez, y hace algo más de una semana un juez de Los Angeles le imponía una pena de 45 días de cárcel por conducir sin permiso, violando así los términos de su libertad condicional.
Los desmadres de Paris Hilton son antológicos. Sirvan como ejemplo el vídeo porno difundido a través de Internet One Night in Paris, donde aparecían ella y su entonces novio Rick Salomon, su avergonzante papel en The Simple Life, reality-show de la Fox, o sus desmedidas juergas con Britney Spears. Ahora, y como aficionada que es a aunar velocidad y alcohol, se enfrenta a un posible ingreso en prisión que, de no ser recurrido por sus abogados, se hará efectivo el próximo 5 de junio.
Pero lo patético no es tanto que a la niña pija más famosa de internet la hayan pillado conduciendo borracha; tras conocer la sentencia, Paris Hilton difundió
un comunicado a través de su Myspace instando a sus fans a firmar una petición que la exente de la cárcel. Y el texto, que roza el surrealismo, dice así: ``Les ruego que firmen esta petición todos mis fans y defensores así como todos los que se han enfurecido por esta injusticia. Paris Hilton da esperanza a jóvenes de todas partes de Estados Unidos y el mundo. Ella proporciona belleza y entusiasmo a nuestras vidas mundanas´´.
Parece que a la pobre niña rica le va a costar lo suyo reunir las firmas, porque a juzgar por una encuesta realizada por Forbes.com
ella y su buena amiga Britney encabezan la lista de celebridades de las cuales más harto está el público estadounidense. Mientras la princesa del pop recibía un masivo 72 % de los votos, Paris, con un 68 %, no se queda atrás.
Ahora que parece que nuestra famosa juerguista pierde tirón entre el pueblo llano, puede que se sienta reconfortada sabiendo que se ha convertido en musa del polémico escultor
Daniel Edwards, que ya inmortalizara en su día a
Fidel Castro o
Hillary Clinton, además de esculpir el año pasado una pequeña obra titulada ``La caquita bronce de Suri´´, en honor a la entonces recién nacida hija de
Tom Cruise y
Katie Holmes.
Edwards presentaba hace unos días en la galería Capla Kenting de Brooklyn
la escultura del cadáver de Paris, desnuda y con las piernas abiertas sobre una mesa de autopsia, con una copa en una mano y el teléfono móvil en la otra, y su perrito chihuahua Tinkerbell –como nota más alegre- sobre su pecho desnudo. Según el artista, la escultura pretende
alertar sobre el peligro que conlleva ir al volante en estado de embriaguez, afirmando además que “podría ser de ayuda incalculable para aquellos estudiantes que preparan el examen de conducir”; se trata de una obra interactiva a la que puede abrirse el "abdomen" para examinar las entrañas.
En mi opinión (y en la de cualquier hijo de vecino), poco hay de didáctico en todo esto, porque no me imagino a Paris Hilton en próximas ediciones de los manuales de auto-escuela. La macabra obra de Edwards no va más allá de querer llamar la atención. Y es que, como dijo Andy Warhol: ``Si hablas de los famosos, ellos se ocuparán de hacerte famoso a ti´´.