
Cuando toca defender su matrimonio, una mujer saca las uñas, las tenga cortas y estropeadas o con tres kilos de esmalte, como las más famosas divas. La mexicana Thalía lleva sacando punta a las suyas desde que Mariah Carey –la más ‘divina’ entre las diosas de postín- declarara hace unos días que veía como un tremendo error el haber estado casada con Tommy Mottola, marido actual de Thalía y máxima autoridad en Sony Music allá por los noventa (cuidado con retroceder en la cadena de mando, las ex se ceban con los fracasos).
Nada de esto importaría -¿sobrará el condicional?- de no ser por un programa de radio llamado Showbiz, desde donde se aseguraba que Thalía lleva tiempo deprimida.
``Tiene razones para sentirse triste debido a los rumores de que el empresario la traiciona con jóvenes artistas´´, decían. No sea más que por inconsciente empatía, preocupan los ánimos de la rubia (adjetivo mal escogido, pues todas lo son). Y es que ni el rancho valorado en más de 47 millones de dólares que le regaló el año pasado el propio Mottola (menudo acto de contrición), ni el estar nominada este año a los Premios de la Juventud en 7 categorías (colaboración de dos o más artistas, balada favorita, artista pop favorito, vídeo favorito, personalidad hispana, hispana mejor vestida y mujer más guapa) le devuelven la sonrisa.
Menos mal que existen todavía amigas que, sin pensárselo dos veces, se ponen la capa, desenfundan la espada, y salen en tu defensa. Una de las íntimas de Thalía comentaba ante los medios refiriéndose a Mariah: ``Ciertamente esta señora no tiene memoria y debe haberse olvidado que la mayor oportunidad en su carrera se la dio Tommy Mottola´´. Y razón no le falta, porque
éxitos como `Dreamlover´, requete-mega radiado en las ondas, pertenecen a la época en que Mottola y Carey se seguían llamando el uno al otro ``cariñín´´.
Las hay, sin embargo, que se dicen tus amigas para luego criticarte por la espalda. Buen ejemplo es el de
Paulina Rubio, o `Sra de Colate´ -desde que contrajera matrimonio el pasado mes de abril con Nicolás Vallejo Nájera-. Cuentan las malas lenguas que por mucho que se pongan buena cara,
Pau y Thalía cultivan su enemistad desde que las dos se conocieran a principios de los noventa en el grupo Timbiriche, especialmente concebido para ‘apoyar’ a los jóvenes latinoamericanos en los martirios de la edad del pavo. Como punto y seguido a las declaraciones de Carey, Paulina no ha podido resistirse a meter baza: además de llamar ``viejito´´ al señor Mottola, dejaba caer con saña que quiere ser madre antes que Thalía –y es que mucho se ha especulado sobre la
presunta imposibilidad de ésta para tener hijos-: “Estoy súper contenta, quiero una niña, luego otra niña, y por último un niño, estoy decidida a convertir a mi novio (hoy marido) en el padre de tres hijos´´, decía hace poco.
Sólo espero que la laca que anuncia en televisión Paulina sea tan buena como dice, porque Thalía podría tirar con furia de su `rizos perfectamente moldeados´ después de semejante comentario.