El vocalista de The Rolling Stones, en desacuerdo con la talla de su miembro, buscó soluciones para resolver tal conflicto y dar así un giro importante a su vida anatómica.
Tomando en cuenta su estatus de artista y por lo tanto de creativo y original, hubiese resultado un tanto sorprendente verle acudir a algún profesional en la materia u observar sus dedos apretando desesperadamente unas teclas telefónicas para ponerse en contacto con un número impreso en la pantalla de un televisor de hotel que emitía, alrededor de las cuatro de la mañana, anuncios para insomnes. El proceso que ahora desvelaremos, además de gratuito, transmitía un morbo añadido por su excentricidad un tanto exótica.
Dejemos de dar vueltas al asunto y no tengamos miedo en exponer el recurso elegido… aunque cueste. El procedimiento, un rito iniciativo originario de Amazonia, consistía simplemente, y como todo el mundo se habrá podido imaginar, en cubrir su pene con una caña de bambú e insertar varias abejas cuyos aguijonazos provocarían el alargamiento de su, hasta entonces, modesto pene. ¡Lógico! Los resultados obtenidos estimularon las sonrisas y la euforia de nuestro inmortal emblema al que se le olvidó dedicar aquella holgada victoria a esos solidarios insectos, cantándoles una versión a capela de ‘Satisfaction’.
Tan importante acontecimiento que podría haber marcado un antes y un después en la biografía de la mítica formación, transcurrió en el año 1981 a lo largo del rodaje de ‘Fitzcarraldo’, película en la que finalmente el acomplejado cantante no participaría. Y aunque fuentes oficiales aseguran que esa negativa no tiene relación alguna con un más que posible efecto secundario, no extrañaría imaginar un error de cálculo deformando así una de las partes más estratégicas del, a pesar de todo, sex symbol.
Finalmente, para los que podrían sufrir este mismo problema y para ahorrarles la búsqueda cibernética de viajes a buen precio hacía lejanas selvas, resulta imprescindible destacar las cualidades del semental Mick Jagger a la hora de esparcir sus íntimas semillas a través de la íntegra geografía mundial. Aquellas proezas le convierten entonces en el principal sospechoso al que señalan los hijos de toda madre soltera.
Por ello, y gracias a tal noticia podemos asegurar sin miedo a la equivocación que el tamaño, hinchado o al natural, no importa.