
Las chicas son guerreras, y cada día lo son más. Pero, como ocurre en cualquier batallón, existe una jerarquía no declarada entre las aspirantes a soldaditos del escándalo y el desenfreno. No es lo mismo lanzarse puyitas y atacar verbalmente al enemigo que pegarle una soberana patada allí donde más duele.
Así, mientras la hermandad alpha de jóvenes millonarias encabezada por Paris Hilton, Britney Spears, Lindsay Lohan y etc, no deja de sorprender a diario con nuevas hazañas –ingresos por rehabilitación de drogas en la clínica Promises, encontronazos con la ley al volante de sus super-deportivos-, otras como Lilly Allen o Amy Winehouse –más convencidas por la lucha cuerpo a cuerpo- se han ganado en pocos meses la atención de los medios. Huelga decir que éstas juegan a otro nivel, mucho más `hardcore´.
Lilly Allen se daba a conocer en 2006 con su álbum de debut,
`Alright, Still´ (Regal Records / 06), del que se extraía el single
`Smile´, que seguro habrás escuchado en la radio o la tele. Este título –traducido al castellano como “sonríe”- resulta como poco irónico, ahora que acabamos de saber que
la cantante fue detenida hace unos días por haber atacado, allá por marzo, a un paparazzi a la salida de un club londinense: ¿le pediría a la chica que sonriera para una foto?
Vete a saber; los `malos rollos´ de la farándula rara vez se descubren por completo, que de limpiar los trapos sucios ya se encargan sus sufridos representantes. De momento, lo único confirmado en el caso
`Allen´ es que la joven tuvo que personarse el pasado jueves en una comisaría de Londres por una acusación de asalto, y
tras pagar una fianza, quedó en libertad después de prometer que volvería a declarar a finales de julio.
Toda una gatita peleona esta
Lilly, quien ya reconociera en su día que
a los quince años vivía en Ibiza vendiendo éxtasis, además de proferir ofensivas perlitas contra algunos de sus compañeros de profesión, como por ejemplo que
``habría que matar a todos los que se atrevieran a comprarse el disco de debut de Paris Hilton´´: medida harto excesiva, si bien algo de razón no le falta.
Otra que tal baila es su compatriota británica
Amy Winehouse, que conocía el éxito con su segundo disco,
`Back to Black´ (Island Records/06), en el que se incluía el single
`Rehab´ (`Rehabilitación´), cuya letra alude a su negativa a ingresar en una clínica de rehabilitación para alcohólicos después de que se lo sugiriera su compañía discográfica.
Frecuentes
apariciones televisivas en estado de embriaguez, a las que sumar las declaraciones del diario
The Independent, asegurando que
la artista se niega a seguir un tratamiento pese a estar diagnosticada como maniaco-depresiva, vienen a completar la estampa…valiente joyita en bruto.
La última controversia se hacía pública hace unos días, al conocerse la noticia de que
Winehouse se había escarificado el brazo, tatuándose el nombre de su marido con un trozo de vidrio punzante. El chico en cuestión se llama
Blake Fielder Civil; pero nosotros confiamos en que el `grabado´ se limitara únicamente al nombre de pila.