No paran. La descontrolada vida llevada a cabo por la pareja más popular del momento, nutre cada semana las portadas de la mayoría de las revistas del corazón.
Si hace unos días el vocalista anunció que se casaría con la modelo, siempre y cuando él consiga superar su sórdida atracción hacía las jeringuillas,
ahora nos enteramos que el diseñador italiano Robert Cavalli les ha elegido para su próxima campaña publicitaria.
Curiosa decisión. Si la iniciativa hubiese sido tomada por Benetton, marca conocida por sus agresivos anuncios, tal provocación hallaría un lugar dentro de la lógica.
Porque utilizar a ese joven drogadicto, acostumbrado a exponer en público sus comportamientos y aspectos más patéticos, no constituye a priori la mejor estrategia comercial.
Pero lo más grave reside en esa falta de compromiso y responsabilidad demostrada por el modista, aparentemente despreocupado por el impacto negativo que tal decisión podría provocar en la juventud. Esta última sufre constantes bombardeos por parte de unos medios de comunicación capaces de controlar y dirigir cada uno de sus pensamientos.
Normalmente, más allá de las innegables maniobras puramente económicas, los estereotipos elegidos suelen sacarse de deportistas como Rafael Nadal o Fernando Alonso, sinónimos de fuerza, compromiso, superación y victoria.
¿Qué valores inculcaría entonces Pete Doherty? ¿Dejadez, bajeza y adicción?
Por lo tanto, la idea de utilizar a esta irresponsable dupla para intoxicar a las mentes más influenciables, merece una seria reflexión.
Otro error cometido por la marca reside en las dudas que se planteará el futuro cliente a la hora de hacerse con una de aquellas prendas anunciadas por el músico. ‘‘Si me visto según los patrones de este tipo, ¿me compararán con él?’’
Y aunque el hábito no hace al monje, la cuestión planeará en un gran número de ocasiones.
Aún hay más.
Ese ritmo de vida tan intenso podría provocar, de hecho, una ruptura definitiva entre los dos jóvenes. Kate Moss, cansada de tanto descontrol decidió echarle de casa obligándole así a sobrevivir entre las cuatro paredes de una caravana.
Continuará…