
Si bien soñar no cuesta dinero, reenderezar una carrera como la de Britney ya es otro cantar. Las drogas, el alcohol, las malas compañías y los cortes de pelo al cero han ido a dar al traste con la ajada corona de quien no hace mucho tiempo fuera princesa del pop. Sumadle además que es madre de dos niños, Sean Preston, de un año y Jayden James, de nueve meses; mucho tendrá que currárselo la mami para compaginar familia, trabajo y curas de rehabilitación.
Aún con todo, la chica parece dispuesta a intentarlo; encomiable decisión, de no ser por los motivos –a buen seguro económicos- que la empujan a `lavar´ su malograda imagen. Lo primero: evitar errores ajenos y aprender de ellos. Hace unos días, Britney aparecía en fotos con un hombre al que los paparazzi confundieron con su nuevo novio (la cantante lleva un tiempo separada de su marido y padre de sus hijos, el aspirante a rapero Kevin Federline). Pero cual fue la sorpresa de todos al aclararse que se trataba de su nuevo chófer, que la acompaña a todas partes para evitar encontronazos con la policía parecidos a los de sus ex – compañeras de parranda, Paris Hilton y Lindsay Lohan.
Paso dos: pedir perdón.
Britney lo ha hecho enviando
una carta a la agencia de fotografía X17 para ofrecer disculpas por haber atacado a uno de sus fotógrafos con un paraguas, durante el pasado mes de marzo. ``Estimados X17, quiero ofrecer disculpas por el conocido incidente del paraguas. Yo me estaba preparando para el personaje de una película, donde el esposo no cumple con su parte y la pareja intercambia posición en la relación. Lamentablemente no me quedé con el papel, pero sí con el personaje”, decía la nota. Haría falta sopesar
cuánto hay de sincero y cuánto de ironía en esta disculpa.
Tercer y más importante propósito:
volver a los escenarios, que por algo la chica se dice cantante. Después de 3 años de ausencia, Britney lo intentaba el pasado 1 de mayo con el M + M´s Tour, en el que, si bien interpretó cinco de sus pelotazos (`
Baby One More Time´, `
I´m a Slave 4 U´, `
Breathe on Me´, `
Do Somethin´´ y `
Toxic´), muchos criticaron –como es lógico- el uso de playback durante su actuación. Ahora, y tras el medio fiasco, todas las esperanzas están puestas en
la publicación de un nuevo disco, que se espera salga para finales de verano. Mucho –quizás demasiado- se espera de este nuevo trabajo, que así anunciaba, a bombo y platillo, hace unos días el productor de la Spears:
``es una obra maestra del pop; las canciones conmocionarán al mundo´´.
Llamadme pájaro de mal agüero, pero para mí que el nuevo álbum, por increíble y maravilloso que nos lo vendan, no conseguirá borrar de la memoria colectiva los deslices y desmadres de la diva.
El reinado `Britney Spears´ hace tiempo que tocara a su fin.