Pues al final resulta que no era tan fiera la niña. Por lo menos, no tanto como ella misma se pintaba en su último álbum. En ‘Loose’ (Geffen, 06), disco de clara orientación dance con el que se alejaba de los sonidos manejados en sus dos anteriores trabajos, Nelly Furtado se nos presentaba como una promiscua (‘Promiscuous’) devoradora de hombres (‘Maneater’) con ganas de montar una buena fiesta (‘Showtime’).
La chica, en el fondo, tenía miedo a volar: ella lo que quería era un novio formal que le propusiera matrimonio. Como finalmente ha ocurrido.
Nos hemos enterado a través de Timbaland, el rey Midas del hip hop que se encargó de la producción de las canciones de ‘Loose’. Un escueto ‘‘yes’’ de su parte a una pregunta de la revista People terminó por confirmar hace un par de días
los rumores que se desataron la semana pasada con motivo del Concierto por Diana celebrado en Londres.
Allí apareció Nelly Furtado luciendo un llamativo añillo de diamantes en su mano izquierda
regalo de su novio, Demacio ‘Demo’ Castellón. Un ingeniero de sonido cubano que conoció a la artista de origen portugués precisamente durante la grabación de ‘Loose’ a finales del 2005.
Por entonces la Furtado acaba de salir de una relación con el DJ y también productor Jasper ‘Lil’ Jaz’ Gahunia (parece que a la niña le van los hombres con apodos), con quien había tenido una niña que en la actualidad tiene tres años de edad.
Castellón, por su parte, era (y sigue siendo) un estrecho colaborador de Timbaland que tuvo la fortuna de encontrarse en el sitio correcto en el momento adecuado.
Ya a mediados del año pasado Nelly Furtado nos hizo saber que llevaba saliendo los últimos ocho meses con una persona. Pero en esas mismas declaraciones, a parte de no querer profundizar en los términos de la relación (esta es de las que no van contando sus secretos y vergüenzas por ahí), la
cantante negó tener interés alguno en casarse. ‘‘Eso no va conmigo’’, vino a decir.
Apenas un año después la tenemos casi casada.
Y es que está visto que nunca se puede decir aquello de ‘‘de esta agua no beberé’’. Porque siempre puede llegar el día en el que tengas que comer tus propias palabras.
En cualquier caso… ¡enhorabuena a los dos!