
Si no me lo cuenta la BBC, no me lo creo. Resulta que cuarenta años atrás, Los Ángeles del Infierno -la famosa y temida banda de moteros- planeó e intentó asesinar a Mick Jagger en su mansión de la costa Este americana. Lo que parece el guión de una película barata resultar salir directamente de los archivos del FBI.
La historia es la siguiente: en 1969 los Rolling Stones, envidiosos de un festival de Woodstock al que no habían sido invitados, idearon su propio macro evento musical: Altamont, localidad cercana a la por entonces bulliciosa y muy hippie San Francisco. Pero, desde el principio, la organización del mismo fue un completo desastre.
Entre los mayores fallos estuvo el dejar la seguridad del evento en manos de la sección local de Los Ángeles del Infierno. Una pandilla de pendencieros racistas, homófonos y poco amigos del verano del amor en marcha por aquel entonces, que no dudó en usar la violencia física contra los asistentes al festival.
En uno de los numerosos incidentes ocurrido a lo largo del evento, Meredith Hunter, un joven negro de 18 años, resultó muerto por apuñalamiento delante justo del escenario.
Jagger echó toda la culpa a Los Ángeles del Infierno. Y estos, molestos, decidieron vengarse. El plan era tan simple como macabro: asesinar al cantante de los Rolling en su propia residencia de vacaciones, en la exclusiva zona de los Hamptons cercana a Nueva York.
Así lo explica el ex agente del FBI Mark Young, entrevistado por la BBC para su programa ‘The FBI At 100’: “Estaban tan enfadados por cómo les había tratado Jagger que decidieron matarle. Organizaron el ataque desde el mar para poder entrar en su propiedad desde el jardín y evitar la seguridad de la parte delantera. La embarcación se vio golpeada por una tormenta y todos los hombres cayeron al mar. Todos sobrevivieron y no se sabe que haya habido ningún otro intento de atentar contra la vida de Jagger”.
A buen seguro que, después de enterarse, Jagger ha puesto ‘seguratas’ en la parte de atrás.