
No tuvimos suficiente con la peste. Ahora, una nueva plaga llamada Emo se extiende a una velocidad vertiginosa por todos los países, a priori, desarrollados. Por si fuera poco, la vocalista canadiense Avril Lavigne, portavoz de esta moda tan ridícula, llama a la movilización lanzando su propia línea de ropa. Según ella, las prendas que estarán disponibles a partir de junio en Estados Unidos, exhibirán tonos divertidos, llenos de colores, juveniles y atrevidos.
Un movimiento social basado en la pura apariencia con la que los adolescentes intentan maquillar sus múltiples lagunas. Rebeldes sin causa, pasean ese look por las calles de la ciudad compitiendo continuadamente contra los demás errantes en una lucha encarnizada. ¿Quién de todos se hará con el tan deseado laurel? ¿Quién será el más raro?
Se autodefinen locos, dementes, depresivos y cabreados optando así a la condición de diferente o destacado de la pandilla. Disfrazados bajo estampados de cebra, se emocionan incomprensiblemente ante formaciones condenadas a lo efímero como My Chemical Romance o Tokio Hotel. No obstante, a pesar de unos gustos artísticos discutibles, por no decir equivocados, opinan sobre la belleza como si tuviesen suficiente información para contrastar y comparar.
Fotocopias redistribuidas por las cuatro esquinas, visten igual, piensan igual, aman igual pero todos, absolutamente todos se saben únicos… o eso creen al menos.
Así que ya sabéis. Si deseáis ser nadie, cruzad el charco en verano y desembolsad lo que sea necesario. Coge tu ticket y ponte a la fila. ¡Sentido único!