
Tiziano Ferro se fue un buen día de la lengua y desde entonces lo llevaba pagando caro. Confundió, con toda la inocencia del mundo, el todo por las partes al asegurar que las mexicanas (todas ellas, sin distinción) no solo eran “feas” sino también “bigotonas”. Es decir, algo parecido a lo que se suele comentar por aquí de nuestras vecinas portuguesas.
Tales majaderías, injustas e improbables a todas luces, solo reciben atención cuando son dichas por un famoso o cuando salen a la luz a través de un medio de comunicación masivo. En el caso de Tiziano Ferro, ambos factores coincidieron ya que el cantante soltó semejantes perlas ante las cámaras de televisión de su propio país.
Claro está, el italiano hizo lo habitual en estas ocasiones: echó balones fuera, pidió disculpas y montó un numerito en la televisión mexicana como escarnio (se depilo una pierna y todo, fíjate tú).
Sin embargo, el verdadero acto de contrición no tuvo lugar hasta ayer, momento en el que Tiziano llegó al aeropuerto de Ciudad de México y, ante el despliegue de fans que en lugar de recibirle a garrotazos lo hicieron con los brazos abiertos y una sonrisa en los labios, se puso a llorar desconsoladamente.
Bien es cierto que el cantante no se acercó por allí a pedir perdón ni nada parecido. En realidad se disponía a participar en el programa ‘Teletón’, pero aprovechó la ocasión para dejar el asunto zanjado de una vez por todas.