
Lejos parecían quedar los días de gloria de las ‘boy bands’. Se nos decía que ya no había grupos como Backstreets Boys, New Kids On The Block o N’SYNC; y, de haberlos, no tan relevantes como lo llegaron a ser en el pasado. En estos tiempos de crisis y consumo rápido, el favor de los fans se ha convertido en materia voluble, inestable, más caprichosa si cabe que hace años. Lo cual habría terminado afectando a este tipo de formaciones, muchas de las cuales no pasan de flor de un día.
Sin embargo, han tenido que llegar unos veteranos como Take That (maduritos que de ‘boy band’ poco tienen ya; habrá que ir buscando una nueva denominación para ellos) para que dichos agoreros se hayan tenido que comer sus palabras. Porque el ahora cuarteto ha transformado los nubarrones que aquellos pintaban en un futuro lleno de esperanza para ellos y los de su clase.
Cuando los británicos regresaron a la actualidad en 2006, pocos dieron un duro por ellos: hacía años de su último disco y volvían sin su miembro más mediático, Robbie Williams (el que ahora anda cazando ovnis). Dos años después la realidad es bien distinta: Take That no solo arrasaron con el álbum que entonces publicaron, 'Beautiful World', y la posterior gira de presentación; es que acaban de repetir dicho éxito.
Su nuevo trabajo,'The Circus', es número uno de ventas en el Reino Unido, donde se ha permitido el lujo de dejar a lo nuevo de Britney Spears (curiosamente titulado ‘Circus’) a la altura del betún. Y va camino de hacer lo propio con el último de Coldplay.
Ver para creer: habrá que ir rescatando todos aquellos pósters con los que en los 90 adornamos nuestras habitaciones y carpetas.