
El famoso programa de la televisión norteamericana regresará a las pantallas el próximo 13 de enero. Lo hará para cumplir su octava temporada en antena, tiempo a lo largo del cual ha tenido tiempo para fabricar alguna que otra nueva estrella de la música. Es el caso, por ejemplo, de Kelly Clarkson y Carrie Underwood, ganadoras ambas de respectivos premios Grammy. Como también pueden estar a punto de lograrlo Jennifer Hudson y Jordin Sparks en la próxima edición de los mismos.
De cara a esta nueva temporada, los responsables de American Idol han decidido ponerle algo de picante al asunto. Y como en cuanto a concursantes ya estamos curados de espanto y difícil es ya sorprendernos, se está intentando por la parte de los profesores de la academia. De esta manera se ha pensado en algunos grandes nombres.
Entre ellos destacan el de Britney Spears y el de Paul McCartney. El segundo es un viejo sueño húmedo de los encargados del programa. Llevan años detrás de él pero, por razones que a mí me parecen obvias pero ellos no parecen querer asumir, el inglés sigue dándoles largas. Así que, aunque no desesperan, han ido a por un objetivo más fácil.
Ese no es otro que la Spears, pero aquí me temo que han tenido un error de cálculo. Si llega a ser el año pasado, cuando la cantante estaba en su momento más bajo, probablemente hubiesen tenido su oportunidad. Ahora que se encuentra de nuevo en la cresta de la ola, me temo que no van a poder salirse con la suya. Es por ello que le dejan la puerta abierta como intérprete invitada.
Por si acaso, American Idol tiene algún que otro as en la manga: Beyoncé, Lionel Richie o Quentin Tarantino (quien ya estuvo presente en el 2004) son otros de los nombres en la lista.