
Dilema familiar en los Winehouse. Y de los gordos. Amy, a pesar de sus infidelidades varias, no puede vivir alejada de su marido. Su ausencia le resulta simplemente insoportable. Sin embargo, Mitch, el padre de la criatura, de la actual reina del new-soul, inquieto por la situación que está atravesando la autora de ‘Rehab’, hará todo lo posible para que su hija no vuelva a verse nunca más con Blake Fielder Civil. El progenitor le culpa de todos los problemas de adicción que están, entre otras cosas, impidiendo a Amy crecer artísticamente hablando como lo manifiestan las dificultades que está entrañando la confección del segundo álbum.
"Amy quiere aclarar la situación. La tonta aún lo ama. No digo que vaya a volver con él, sólo quiere hablar. Quiero que se divorcien. Quiero que Blake y su familia desaparezcan de nuestras vidas. Sólo espero que Amy se mantenga alejada de él. Esa es su única posibilidad. Amy tiene mucho talento para la música. Pero desde que se juntó con Blake, apenas pudo pararse sobre el escenario, ni hablar de un nuevo disco."
Ella, sin embargo, no parece dispuesta a satisfacer tales deseos ya que su vida ha pasado a ser una obsesión total por intentar recuperar el tiempo perdido, por volver a seducir a su amor perdido.
Así, para los fans de Amy Winehouse, quienes obviamente suspiran por una tercera entrega tras el magnífico 'Back To Black', más vale que el aún marido acepte una reconciliación. En caso contrario, todas las noticias que obtendremos acerca de ella, poco o nada tendrán que ver con el mundo de la música, sino con el de la prensa rosa... o las necrológicas.
Y es que la artista ha gastado ya más de 37.000 euros en su empeño por recuperar a su marido. La cantante, que ha regresado recientemente de un período de
tres meses en un centro de rehabilitación, ha invertido un montón de dinero en un nuevo
régimen de belleza. Amy se ha gastado casi 11.000 euros en nuevos equipos de gimnasio, más de 21.000 euros en ropa de diseño y
unos 5.000 en tratamientos de belleza diversos.