
Hogar, dulce hogar... Nada como su propia casa, su territorio privado, nada como su intimidad para, aprovechando la lejanía de las miradas ajenas, hacer lo que a uno le plazca sin miedo al "¿qué dirán?". Pero tal libertad de movimiento, como bien sabemos, conlleva muchas veces una grave falta de modales, de gusto, de estética... gestos y decisiones que jamás osaríamos llevar a cabo en público. Por amor propio, por reputación o, simplemente, por dignidad.
Sin embargo, para mantener la excentricidad que se les piden a las celebridades, Jennifer López ha declarado sentirse mucho más sexy entre las cuatro paredes de su lujosa vivienda:
“Seguramente la gente se sorprenderá al saber que me siento mucho más sexy quedándome en casa. Para mí es el mejor sitio posible. Es acogedor y perfecto para compartir con un hombre que comparte esa idea.”
Pura contradicción. Jennifer López en camisón, Jennifer sacándose los mocos, Jennifer López comiendo con la boca abierta, Jennifer López recién levantada y sin maquillar, Jennifer López sin lavarse los dientes y a la que le huele el aliento, Jennifer López con los rulos, Jennifer López aplicándose la crema anticelulítica...
¿Eso es sentirse sexy? Pues vaya… Además, resulta muy fácil decir que uno es más atractivo en su hogar.
¿Acaso alguien podrá comprobarlo?