
¿Ser madre o estar buena? El eterno dilema…
Si decides procrear, te arriesgas a perder parte de tu esbelta silueta, a comprobar como tu piel se destensa y tus pechos pierden la firmeza de su juventud.
Un problema para aquellas cantantes cuyas voces dejan mucho que desear, viéndose entonces obligadas a tirar de físico, escotes, minifaldas y provocaciones varias para llamar la atención de un público mayoritariamente masculino. Entre ellas, Geri Halliwell, la ex chica picante quien decidió arriesgarse anteponiendo el deseo de dar a luz antes que salvaguardar su perfecta silueta trabajada a diario (por no decir obsesivamente) entre las maquinarias del gimnasio.
¡Suerte para ella y para su futuro profesional! Sus predominantes pechos no parecen haberse resentido demasiado de la insaciable sed de leche materna por la que, a diario, rugía su hija Bluebell durante los cinco primeros meses:
"He estado amamantando durante muchísimo tiempo, así que al final pensé: se acabó. Además, es una mentira eso de que pierdes tus pechos. Es una mentira contada por la mafia de la leche."
En cualquier caso, para Geri, tiran más dos tetas que dos carretas... pero no tanto como para pasar por las manos de un profesional:
"Mis pechos están en buenas condiciones, quizá no tan perfectos como antes, pero no pienso entrar en quirófano. ¡Tengo una hija! ¿Y si yo muriese en tal intervención?"
Pues si murieses, nos ahorraríamos tus discos... que no es poco.