
Si Beyoncé recurre a todo tipo de maniobras para intentar perfeccionar su silueta es sencillamente porque sabe que si desea triunfar permanentemente en el mundo del espectáculo y ser la número uno, no le bastará con tener su carisma, su prodigiosa voz o ese glamour necesario para, como acostumbra a hacer, desenvolverse con precisión sobre los escenarios internacionales.
Las portadas de las revistas especializadas demuestran esa teoría. Más que intérpretes, compositores o grupos esto ya parece un desfile de modelos marcando pecho, bíceps y las nuevas tendencias de la próxima temporada. Que si las piernas de Miles Cyrus, que si el peinado de Zac Efron… Una sociedad superficial, engañada por los medios de comunicación han transformado el arte en nuevos motivos para convencer a los adolescentes más influenciables de que caer en la anorexia, bulimia o demás trastornos alimenticios quizá sea la solución a todos sus problemas. ¡Lamentable!
Incluso la serie de televisión ‘Perdidos’, supervivientes a una catástrofe aérea, cuenta con un reparto lleno de bellezones. ¡Qué casualidad! ¿Qué sería entonces de Beyoncé si fuese una réplica exacta de Botero? Otra cantante más entre el anonimato, seguro. Porque pocas son las artistas feas que triunfan en su profesión. Lo que debería entrar por los oídos acaba juzgándose a través de la mirada… ¿Esa es la música que queremos? En cualquier caso, es la música del nuevo siglo.
De ahí una de las frases de Beyoncé:
“Me compro ropa demasiado pequeña y así tengo motivos para pensar que necesito adelgazar.”
¡Qué pena!