
Imaginad. Interminables horas de vuelo para cruzar el planeta a un ritmo frenético, sin apenas tiempo para respirar y luchando con relativa frecuencia contra el incómodo jet lag. Por muy glamorosas que parezcan las giras desde el punto de vista de un espectador, la realidad es muy diferente. Britney Spears lo sabe. Y si viajar por el mundo ofreciendo conciertos a diario le resulta agotador para la intérprete de Womanizer, ¿cómo lo vivirán sus dos hijos, Sean Preston y Jayden James de apenas cuatro y tres años de edad respectivamente?
Ante ese espinoso dilema, la resucitada princesa del pop fue a pedirle consejo a la reina de su mismo género; Madonna cuya recomendación fue la siguiente:
“Mantenlos cerca tuyo cuando estés de gira. Yo siempre llevo a mis hijos conmigo. Es una vida que tienen que aprender a aceptar mientras vivan con su madre. Vas a recordar esos años en los que estuvieron contigo. Ellos también lo recordarán y estarán orgullosos de tener esos recuerdos.”
Eso sí, cuando sube la temperatura del show de Britney Spears, la abuela de las criaturas se las lleva fuera del recinto. No vaya a ser que los pequeños se traumaticen ante las poses más sexys y sugerentes de su madre. O todo lo contrario; no vaya a ser que les guste demasiado... y sino que se lo pregunten a Edipo.