Acurrucados en algún rincón de nuestro cerebro se esconden numerosos deseos inverosimiles, sueños utótpicos. Pero mientras la inmensa mayoría suspira por la vida del multimillonario bañándose en el lujo, otros como Justin Gaston, actual novio de Miley Cyrus, fantasea con ser… un perro. ¡Sí, un perro!
Inicialmente, cuesta entender los motivos por los que este joven modelo de ropa interior anhela convertirse en ese animal. Sin embargo, pensándolo bien, ¿no será una forma de llamarle perra a su dulce amada? ¿Podría enmarcarse dentro de una sutil venganza personal cuyo contenido jamás lograría ser descifrado por las escasas facultades intelectuales de Miley?
Porque los argumentos que él ha querido dar al respecto para explicar ese despropósito no se sostienen lo más mínimo:
“Si pudiese, yo sería uno de esos perritos que se llevan en brazos a todas partes. ¿Sabes? Te despiertas, te traen la comida, te miman. Me gusta que cuiden de mí. ¿Es esto tan raro?”
Pues hombre… dormir en el suelo frío de la cocina, sufrir el ataque masivo de parásitos, devorar animales vivos, no poder salir sin correa y hasta que lo decidan tus dueños no resulta muy tentador a primera vista. Pero habrá que respetar sus aspiraciones personales. El problema es imaginarle llevando a cabo esas ambiciones poniéndose a cuatro patas mientras le ladra a la cara de su enamorada.