
Ahí donde la veis, con sus aires de provocadora nata (por no utilizar otros términos, inadecuados en ciertas franjas horarias), la intérprete de ‘I Kissed A Girl’ posee una visión muy clásica de la vida, del amor y de las relaciones de pareja. A pesar de esos generosos escotes, de esas minifaldas siempre al límite del pecado o de unos textos flirteando con una libertad sexual natural para algunos pero polémica para otros, Katy Perry derrumba todos los prejuicios posibles en unas pocas palabras:
“Jamás tengo sexo casual”.
Antitesis de las prácticas que dominan la actualidad del famoseo donde coleccionar trofeos carnales parece haberse convertido en la nueva carrera hacia los Oscars, esta joven sufre, por lo visto, ciertas traumáticas secuelas de su pasado religioso. Porque aunque no lo parezca, fue criada en el seno de una familia evangelista y muy practicante que le llevó incluso, con apenas 17 años, a sacar un álbum cristiano titulado ‘Katy Hudson’.
¿Quién la ha visto y quién la ve?
En cualquier caso, ello demuestra nuevamente las técnicas empleadas por la industria musical a la hora de atraer a una audiencia fascinada por el erotismo y la sensualidad relegando muchas veces las canciones a un segundo plano. ¿Qué sería de Katy Perry si en vez de atractiva fuese físicamente repulsiva?
Todos conocemos la respuesta… Pues eso, si eres fea y no tienes la voz de Amy Winehouse, dedícate a otra cosa.