
Érase una vez una modesta estrella del pop llamada Christina Aguilera (más conocida por sus sugerentes fotografías en bañador que por sus cualidades como vocalista) que, ante la indiscutible supremacía de Britney Spears, su gran rival, rezaba todas las noches pidiendo el mismo deseo: "Quiero ser como ella, quiero ser como ella, por favor, quiero ser como ella".
Sin embargo, con los años, la intérprete de ‘Lady Marmalade’ ha demostrado ser una simple, barata y descafeinada réplica de la diva en potencia, una innegable realidad que ha terminado por irritarla hasta provocarle todo tipo de irreversibles ataques de celos. La última prueba de tal inseguridad en sí misma la protagonizó tan sólo hace unos días cuando rechazó una doble invitación para presenciar, en primera fila, un espectáculo que Britney ofreció en territorio norteamericano durante su exitoso 'Circus Tour'. Como excusa, Christina se limitó a declarar lo siguiente:
"Britney Spears es todo en estilo, nada en sustancia"
No cabe duda... Si Aguilera decidió rechazar el regalo fue simplemente para no tener que rendirse ante la evidencia: Britney Spears está unos cuantos escalones por encima de ella. ¿Entonces por qué sufrir ante tal realidad?
Sin embargo, no arroja la toalla y, pronto publicará 'Light & Darkness', su cuarto álbum en estudio con el que, seguramente no logrará acercarse ni por asomo a la calidad de los dos últimos discos de su contrincante número uno.