A Michael Jackson no le parece molestar demasiado ser uno de los mayores coleccionistas de escándalos públicos. Cuando aparentemente se cierra la herida de la última controversia, el Rey Del Pop se busca la vida para que, de nuevo, se le tache de enfermo mental… y con deseos tan retorcidos como el siguiente, no es de extrañar.
Ahora, el autor de ‘Thriller’ ha pedido a su promotora AEG Live, que lleve a cabo un escrupuloso casting en busca de un niño entre 4 y 16 años al que le falte alguna extremidad o que esté sentado en silla de ruedas. El elegido tendrá la “suerte” y el “privilegio” de compartir escenario en alguno de los conciertos confirmados en su gira londinense.
Aunque intente argumentarlo diciendo que tal pretensión se llevará a cabo para transmitir un mensaje de paz y amor al planeta entero, resulta lamentable que una estrella de su magnitud tenga, a estas alturas, que utilizar las desgracias de los demás para promocionarse y darse unos aires de solidario que ya no cuelan.
¿A qué padres les gustaría ver como su hijo discapacitado es utilizado con fines económicos por un multimillonario sospechoso de pedofilia?
Esa es la moral de Michael Jackson, un genio de la música que, sin embargo, sigue sin hallar el camino correcto hacia la ética. Cuando desaparezca, se le recordará por sus canciones, pero también por sus innumerables errores que, lo queramos o no, ya han manchado una carrera que podría haber sido impecable.